
La Aduana de Cuba no cobrará el Impuesto Aduanero a la importación de cinco grupos de alimentos básicos: pollo troceado, aceites comestibles excepto el de oliva, leche en polvo, pastas alimenticias y salchichas.
La medida quedó establecida en la Resolución 150/2026 del Ministerio de Finanzas y Precios, publicada en la Gaceta Oficial Extraordinaria No. 73. La norma mantiene la exoneración arancelaria para esos productos, pero al mismo tiempo elimina los precios minoristas máximos que se habían fijado en 2024.
El cambio llega en un momento especialmente delicado para los consumidores cubanos, golpeados por la inflación, la escasez y el encarecimiento sostenido de alimentos de alta demanda.
Aunque la exoneración puede reducir costos de importación, la eliminación de los topes abre otra pregunta: si esos productos llegarán más baratos al comprador o si terminarán vendiéndose a precios aún más altos.
Alimentos que entrarán a Cuba sin impuesto de aduana
La resolución exonera del pago del Impuesto Aduanero a las importaciones de cinco categorías concretas. La lista incluye pollo troceado; aceites comestibles, con excepción del aceite de oliva; leche en polvo; pastas alimenticias; y salchichas.
El documento también detalla las subpartidas arancelarias comprendidas en la exoneración. En el caso del pollo, se refiere a trozos y despojos congelados de aves. Para los aceites, aparecen productos como los de soya, palma, girasol, cártamo y algodón.
La leche en polvo, las pastas y las salchichas también quedan recogidas dentro de las partidas incluidas.
La disposición fue firmada por Vladimir Regueiro Ale, ministro de Finanzas y Precios, y entró en vigor a partir de su publicación oficial.
La exoneración se mantiene, pero desaparecen los precios topados
El nuevo texto deroga las resoluciones 225 y 310 de 2024. Esas normas habían establecido la exoneración del Impuesto Aduanero y, además, precios minoristas máximos para la comercialización de varios productos importados.
Ahora el gobierno mantiene el beneficio aduanero para los cinco alimentos mencionados, pero deja sin efecto los límites de precios. En la práctica, esto significa que esos productos podrán importarse sin el pago del impuesto aduanero, pero ya no estarán sujetos a los precios máximos nacionales fijados anteriormente.
Uno de los cambios más llamativos es la salida del detergente en polvo. Ese producto formaba parte del paquete regulado en 2024, pero no aparece en la nueva lista de mercancías exoneradas. La propia resolución aclara que se mantiene la exención del pago de aranceles, excepto para el detergente en polvo.
La medida puede interpretarse como un intento de estimular la entrada de alimentos al país y reducir trabas a los importadores. Sin embargo, para la población el efecto real dependerá de si esa ventaja se refleja en mayor disponibilidad y mejores precios en los puntos de venta.
Debate sobre precios e importadores
La noticia generó reacciones entre cubanos dentro y fuera de la isla, sobre todo porque la exoneración aduanera aparece en medio de un mercado donde los precios de los alimentos siguen fuera del alcance de muchos salarios.
Desde la página de Facebook de Edmundo Dantés Junior, comentaron: “Saltando el bloqueo, el gobierno cubano ha decidido eliminar el cobro de impuestos en la aduana para la importación de un grupo de alimentos básicos […] Y uno pensando que era por el terrible cerco imperial”.
La periodista e investigadora cubana Salomé García recordó que las importaciones de alimentos sin carácter comercial ya están exentas de impuestos desde 2021. “Por eso asumo que se refieran a las importaciones mayoristas que hacen los Cancio y Co”, señaló, en referencia al empresario cubanoamericano Hugo Cancio.
Ese punto marca una diferencia importante. La exención para viajeros y equipajes sin carácter comercial no es exactamente lo mismo que una exoneración aplicada a importaciones con destino a la comercialización.
La resolución habla de importaciones de productos específicos y sus subpartidas arancelarias, pero no ofrece una explicación pública amplia sobre qué actores económicos serán los principales beneficiados ni cómo se controlará el impacto en los precios finales.
Por ahora, el dato concreto es que la Aduana no cobrará el Impuesto Aduanero por la entrada de esos cinco grupos de alimentos. La incógnita mayor es si esa rebaja fiscal llegará al bolsillo de los consumidores o si quedará absorbida por importadores, intermediarios y vendedores en un mercado marcado por la escasez.