
Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) continúan arrestando a migrantes cubanos con antecedentes penales graves.
Estas personas, al igual que otros extranjeros en la misma situación, son incluidas en la lista de “Lo peor de lo peor”, una categoría utilizada por la administración republicana para señalar a extranjeros con historiales criminales en territorio estadounidense.
Entre los casos recientes figuran Daikel Dumont Rodríguez, arrestado en Vero Beach, Florida, tras ser condenado por venta y tráfico de marihuana, y Maikol Ramos García, detenido en Huracán, Utah, por un delito de hurto.
La inclusión en esta lista aumenta las posibilidades de que los cubanos detenidos enfrenten procesos acelerados de deportación, sin posibilidad de acogerse a ciertas protecciones migratorias.
Sin embargo, Cuba rechaza la devolución de migrantes con antecedentes penales, lo que ha generado un grave problema logístico para las autoridades estadounidenses. Al no aceptar a sus nacionales con condenas, los cubanos en esta situación corren el riesgo de ser enviados a un “tercer país”, posiblemente ubicado en África.
Liberan a cubano tras pasar por diferentes centros de detención de ICE
El enfermero cubano Iván García Pérez fue liberado tras más de dos meses de detención en centros migratorios de Florida. Su liberación se logró gracias a la intervención de sus abogadas, quienes presentaron un habeas corpus y obtuvieron una fianza de 1.500 dólares, un monto inusualmente bajo para casos como el suyo.
García Pérez, quien poseía el formulario I-220A, fue arrestado el 7 de noviembre del año pasado después de asistir a una cita rutinaria con ICE en Miramar. Tras su arresto, fue trasladado primero al centro conocido como “Alcatraz de los Caimanes” y luego a varias instalaciones hasta ser finalmente recluido en el Broward Transitional Center (BTC).
La liberación fue posible gracias a la aprobación del habeas corpus solicitado por sus abogadas, un recurso legal que fue aceptado por un juez de inmigración.
El joven fue liberado por la tarde y, poco después, se reunió con su esposa, familiares y amigos, quienes habían seguido su caso con gran preocupación y apoyo a través de redes sociales.
El joven no ha violado ninguna ley estadounidense y se encuentra en proceso de obtener un parole. Su liberación se considera una victoria importante frente a la incertidumbre que enfrentan miles de cubanos con el estatus I-220A.

