
Desde la sala 5to O del Hospital Pediátrico Octavio de la Concepción y de la Pedraja, una madre holguinera relató a La Tijera News que, en horas de la madrugada del domingo, un desconocido entró a su cubículo y robó su teléfono celular mientras se encontraba cargando.
“Llevo nueve días con mi niña ingresada y se metieron en el cubículo con total libertad e impunidad”, declaró la madre. Su testimonio refleja una preocupación creciente entre los familiares de los pacientes, que temen no solo por los bienes materiales, sino también por la seguridad de sus hijos.
“¿Qué seguridad tenemos dentro de una instalación hospitalaria donde debería haber control y protección? Aquí entra y sale todo el que quiere… el teléfono se recupera, pero el miedo de que pase algo peor, de que se lleven a un niño, no se quita”, expresó.
El incidente, ocurrido en uno de los principales hospitales pediátricos de la provincia de Holguín, evidencia las fallas estructurales y de vigilancia en los centros de salud cubanos, que hoy enfrentan además una de las peores crisis sanitarias de los últimos años.
“Yo solo pido que esto se sepa, que toda Cuba esté alerta”, dijo la madre, que denunció el robo, ahora comunicándose desde el teléfono de su propia madre. Su testimonio, además de un reclamo personal, se ha convertido en una advertencia sobre la vulnerabilidad de los pacientes en los hospitales del país.
De acuerdo con otros reportes de La Tijera News, el mismo hospital está desbordado por un aumento significativo de casos de dengue infantil.
Decenas de niños llegan a diario con síntomas compatibles con la enfermedad: fiebre alta, vómitos, dolores musculares e hinchazones en las extremidades. Testigos aseguran que las salas no dan abasto y que las condiciones higiénico-sanitarias son deplorables. El régimen cubano, sin embargo, continúa sin ofrecer cifras oficiales ni reconocer la magnitud del brote.
Los comentarios a la publicación de La Tijera han sido cientos: “En lugar de ser tan cínicos y velar por los niños de otros países, lo que tienen que hacer es velar por los de Cuba su país y no seguir dejando que mueran en miseria, hambre, enfermedades. Por dios hasta cuándo”; “Si se roban los insumos médicos, avituallamiento de los hospitales y pasan por las puertas y no sucede nada…¿cómo se van a confiar de que no le van a robar sus pertenencias? Estuve ingresada hace unos meses y no dormí esos 5 días a pesar de sentirme mal”.
La combinación de inseguridad dentro de los hospitales y la propagación de enfermedades transmitidas por mosquitos dibuja un panorama crítico para las familias cubanas. En lugares como Holguín, donde los apagones y la escasez de agua agravan la proliferación de vectores, el riesgo de contagio se multiplica.
En medio del silencio oficial, las denuncias ciudadanas como esta se han convertido en la única fuente de información sobre una crisis que, lejos de frenarse, continúa creciendo con consecuencias impredecibles para la salud pública en Cuba y más allá de sus fronteras.