
El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, mencionó que su departamento se encuentra preparado ante las decisiones que tome el gobierno cubano respecto a futuros cambios ante la presión desde Washington.
“Entonces miras a Cuba, ese gobierno tiene decisiones que tomar sobre qué tipo de reformas quiere perseguir, no es mi trabajo tomar esa decisión por ellos”, comentó el funcionario en un post del grupo de Respuesta Rápida del Departamento de Guerra en X, consultado por Periódico Cubano.
En este sentido, agregó: “Es nuestro trabajo en el Departamento de Guerra estar preparados para lo que sea que nuestro Comandante en Jefe nos pida que hagamos en nombre de la defensa del pueblo estadounidense”.
.@SECWAR “Then you look at Cuba…
That government has decisions to make about what kind of reforms it wants to pursue—it’s not my job to make that decision for them.
It’s our job at the WAR DEPARTMENT to be prepared for whatever our Commander in Chief asks us to do on behalf of… pic.twitter.com/sYZKYPGQZD
— DOW Rapid Response (@DOWResponse) June 10, 2026
Hegseth también lanzó una advertencia al régimen castrista al declarar que cualquier intento de adquirir armamento capaz de alcanzar territorio estadounidense o la Base Naval de Guantánamo sería un acto imprudente.
“Ningún país en la Tierra puede igualar las capacidades de los Estados Unidos de América”, afirmó el alto mando ante las tropas desplegadas en la base naval ubicada al oriente cubano.
El funcionario relacionó además el rumbo político de Cuba con las decisiones que adopten Washington y La Habana. “Lo que sucede con el futuro de Cuba está en manos del presidente de los Estados Unidos y del liderazgo de Cuba”, expresó ante las tropas.
El punto central de su mensaje estuvo dirigido a la preparación militar. “Pase lo que pase, el Departamento de Guerra va a estar preparado y posicionado para cualquier contingencia posible”, afirmó Hegseth en declaraciones difundidas a través del perfil de X de Respuesta Rápida del Departamento de Guerra.
La visita marca la segunda presencia de un alto funcionario del gobierno de Donald Trump en la Base Naval de Guantánamo en menos de 15 días. El 29 de mayo, el general Francis L. Donovan, jefe del Comando Sur, también estuvo en el enclave para revisar temas vinculados con la seguridad del personal militar, sus familias y la capacidad operativa de la instalación.
Durante ese recorrido, Donovan evaluó la seguridad perimetral de la base naval en una reunión que contó con la participación de representantes de las fuerzas militares cubanas. Su visita, seguida ahora por la de Hegseth, evidencia una mayor atención de Washington sobre Guantánamo y constituye una señal política dirigida al régimen cubano.
El viaje se produce en momentos en que crecen las interpretaciones sobre una estrategia de presión más fuerte hacia La Habana. Las declaraciones políticas sobre Cuba han comenzado a traducirse en movimientos y contactos de alto nivel con tropas desplegadas en un punto de especial valor estratégico dentro del territorio cubano.
A ese panorama se suman reportes sobre vuelos de drones militares estadounidenses en aguas internacionales cercanas a la Isla y la presencia en el Caribe del USS Nimitz, un portaaviones de propulsión nuclear con más de 40 años de servicio, considerado uno de los principales símbolos de proyección de poder de la Armada de EEUU.
La ofensiva contra el régimen cubano también avanzó en el plano judicial. El 20 de mayo, autoridades de EEUU presentaron cargos penales contra el exgobernante Raúl Castro por el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate en febrero de 1996, cuando miembros de la organización prestaban ayuda a balseros cubanos en el estrecho de Florida.
Luego de la presentación formal de las acusaciones en la Torre de la Libertad de Miami, funcionarios judiciales estadounidenses aseguraron que el caso no es simbólico. Según indicaron, existe la intención de explorar mecanismos para que el exmandatario comunista responda ante una corte federal en Miami.