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PERIÓDICO CUBANO

Aleida March y su tormentosa relación con Ernesto “Che” Guevara

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Aleida March y su tormentosa relación con Ernesto “Che” Guevara

Ausencia, conflictos y viudez joven fue lo que soportó Aleida, de 85 años

Aleida March y Ernesto Che Guevara, vivieron su matrimonio en la guerrilla. (Foto: Wikipedia)

Aleida March y Ernesto Che Guevara, vivieron su matrimonio en la guerrilla. (Foto: Wikipedia)

Ernesto “Che” Guevara fue un hombre de numerosos amoríos, pero el “amor de su vida” fue Aleida March, con quien engendró cuatro hijos y a la que le dedicó hasta el último de sus días.

March cumplió este martes 85 años, los cuales ha dedicado enteramente a la defensa y exaltación de la Revolución cubana, labor que continuó tras la muerte de su esposo.

Nació el 19 de octubre de 1936, era la menor de cinco hermanos en una familia de campesinos blancos y pobres. Tras recibirse de maestra de escuela primaria en la Escuela Normal de Santa Clara, estudió Pedagogía en la universidad provincial, según reseña el medio Infobae.

A los 16 años, estaba a tres meses de cumplir los 17, se unió a la guerrilla de Fidel Castro y fue entonces cuando Aleida empezó a participar en los grupos clandestinos de apoyo a la rebelión, el llamado Movimiento 26 de julio.

March se incorporó al M26 a los 20 años, en 1956, poco después de que Castro, su hermano Raúl, Camilo Cienfuegos, Juan Almeida Bosque y Ramiro Valdés, junto con otros 80 guerrilleros, desembarcaran del barco Granma en el oriente de Cuba.

Con Castro desembarcó también “el Che”, su amigo y socio, que un año antes se había casado con Hilda Gadea, con quien tenía una hija que nació el 15 de febrero de 1956.

En 1958, ya convertida en guerrillera activa del M26, Aleida trabaja en la clandestinidad ayudando a esconder en las montañas a los activistas, realizando actos de sabotaje que dejaron un saldo de varios muertos y recaudando fondos.

¿Cómo conoció Aleida March al Che Guevara?

Una de sus misiones fue llevar 50 mil pesos al campamento base de Guevara en la zona serrana de Escambray. Y un día, en noviembre de 1958, Aleida conoció a Guevara.

Alberto Castellanos, uno de los más fieles custodios del Che, jura que ambos se enamoraron de inmediato.

Cuenta que, al regreso de una misión, “Guevara se topó con una hermosa muchacha de quien todos decían que era una combatiente muy valiente. Cuando me acerqué a ella para decirle una galantería, el Che me miró con cara de comerme crudo que recuerdo haber pensado: ‘Sal de ahí, Alberto, que nada tienes que hacer’”, cita el medio argentino.

En menos de un mes Aleida y el Che vivían juntos como una pareja estable. Ella fue asistente, secretaria, amiga y esposa durante los meses previos a la entrada triunfal del M26 en La Habana, antes de que Batista huyera al exterior.

Se fueron a vivir a una casa del complejo militar de La Cabaña. En mayo de 1959, Guevara logra su divorcio de Hilda Gadea, y el 2 de junio se casa con Aleida March.

Una relación marcada por la ausencia de Guevara

Empieza entonces una relación que durará apenas ocho años, marcada por la ausencia, las misiones especiales de Guevara fuera de Cuba, el trabajo diario hasta la madrugada.

Todo se conjuntó en una relación tormentosa, por la fuerte personalidad de ambos, aunque con un amor proclamado en privado y que solo terminó con la muerte de Guevara, en 1967.

El 12 de junio de 1959, cuando llevaban solo 10 días de casados, el Che partió de gira por los países del Pacto de Bandung, una coalición de naciones de África y Asia. Se fue por tres meses y medio y se negó a llevar a Aleida.

Nace Aleida Guevara March

Al nacer su primera hija, Aleida Guevara March, el 17 de noviembre de 1960, el Che estaba en “Misión” por el campo socialista de Europa, donde firmó los primeros convenios comerciales de Cuba.

Aleida y el Che tuvieron otros tres hijos: Camilo Guevara March, que nació el 20 de mayo de 1962, Celia Guevara March, que nació el 14 de junio de 1963 y Ernesto Guevara March, del 24 de febrero de 1965.

A pesar de las marcadas ausencias y los pleitos constantes, Aleida atesoró el recuerdo del Che Guevara tras su asesinato, que llegó cuando ella apenas tenía 30 años.

La mujer dedicó el resto de su vida a Ernesto, a honrar y perpetuar la memoria del guerrillero argentino, que soñaba para su país natal el mismo destino que el de la Isla.

Pese a todas las fallas del comunismo en Cuba, las carencias que legó y que resultó en una dictadura similar a la que había derrocado, March sigue defendiendo los “ideales” de su difunto esposo y la memoria de quienes pelearon a su lado.

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