
Amelia Calzadilla, activista cubana exiliada en España, negó las versiones que aseguran que tiene aspiraciones a la presidencia de Cuba.
En una entrevista reciente con el activista Magdiel Jorge, la exiliada aclaró que su propósito no es asumir el cargo de presidenta, sino regresar a Cuba para contribuir a la reconstrucción de la nación.
Según Calzadilla, sus palabras habían sido malinterpretadas y tergiversadas, generando una ola de reacciones en las redes sociales.
La activista, conocida por sus denuncias en redes sociales desde 2022 sobre la falta de recursos básicos en Cuba, saltó a la fama al protestar por la escasez de gas, un evento que la empujó a la oposición política y la activó como una figura crítica al régimen. Finalmente, salió a España junto a su esposo y dos hijos.
El Partido Liberal Ortodoxo Cubano: estructura y objetivos
Calzadilla también anunció la creación del Partido Liberal Ortodoxo Cubano, una organización política de “centro-derecha liberal” que busca ser una alternativa en un futuro escenario democrático.
Aclaró que la iniciativa no tiene como objetivo asegurar un puesto en el poder, sino ofrecer una propuesta política estructurada para el momento en que se celebren elecciones libres en Cuba. El partido, según explicó, se basará en las ideas más humanistas del ideario martiano y en políticas de libre mercado.
La activista subrayó la importancia de “normalizar la democracia” en Cuba. Indicó que la fundación de partidos y el debate de propuestas son fundamentales para una cultura política saludable.
Calzadilla reflexionó sobre cómo, tras décadas de totalitarismo, muchos cubanos aún se asustan ante la aparición de nuevas organizaciones políticas. Para ella, la reacción negativa no solo es un reflejo de la falta de democracia, sino también del daño que la dictadura ha causado al pueblo cubano, al criminalizar la participación política independiente.
Expectativas y próximos pasos para el partido
Respecto al futuro del Partido Liberal Ortodoxo, Calzadilla indicó que el nombre “ortodoxo” no está relacionado con figuras históricas como Eduardo Chibás o Fidel Castro, sino con el sentido etimológico de la palabra, para hacer referencia a los principios clásicos del liberalismo.
Además, explicó que el 19 de mayo se revelarán más detalles sobre la estructura del partido, sus fundadores y las directrices que guiarán su labor.
En cuanto a los miembros del partido, la activista mencionó que todavía están en el proceso de consolidación interna y, por respeto a los involucrados, no puede hacer pública la lista de fundadores. Aseguró que algunos podrían retirarse si el proyecto no avanza como esperaban y, por lo tanto, prefiere esperar antes de hacer revelaciones definitivas.
Calzadilla enfatizó que su partido no está diseñado como una opción de transición inmediata tras la caída del castrismo. En lugar de eso, su objetivo es presentar una propuesta ante los ciudadanos para que sean ellos quienes decidan mediante el voto.
Para ella, la clave es preparar a la sociedad para que en el futuro pueda ejercer su derecho a elegir, y no depender de una estructura impuesta.
Del activismo al exilio: una evolución personal
Recordando su camino desde 2022, cuando comenzó su activismo por la falta de gas en su casa, Calzadilla explicó cómo la situación la transformó de una madre desesperada por las condiciones de vida en Cuba a una opositora frontal al régimen.
La respuesta del gobierno cubano —difamación, amenazas y su posterior exilio— fue clave para su activismo político.
Vivir en democracia en España, dijo, le permitió comparar las dos realidades: la libertad frente a la dictadura. Esta experiencia la fortaleció, y su trabajo en organizaciones como Ciudadanía y Libertad la motivó a dar el siguiente paso hacia la creación de un partido político más organizado.
Finalmente, ante las críticas y desconfianzas que ha recibido por su proyecto político, Calzadilla afirmó que tiene claro que no se considera ni víctima ni heroína, sino una persona con ideas firmes.
Reconoció que las críticas son parte del proceso, pero insistió en que lo peor sería pasar desapercibida. La activista aseguró que, aunque muchos no estén de acuerdo con su propuesta, la visibilidad de su proyecto es un paso positivo hacia la normalización de la política en Cuba.