
La reducción del gramaje del pan de la canasta familiar normada ha causado diversas reacciones en la población cubana, enfrentando la escasez de trigo y el bajo financiamiento para su importación.
La medida del Ministerio de la Industria Alimentaria, afecta directamente a millones de cubanos que dependen de dicho alimento como producto básico. Las autoridades han ajustado el tamaño del pan de 80 gramos a 60 gramos y han reducido su precio de un peso a 75 centavos, pero reconocen que no tienen monedas fraccionadas para dar el vuelto.
Cubanos están resignados ante el régimen castrista
Una anciana cubana, cuyo desgarrador testimonio quedó grabado en redes sociales, expresa que ante las nuevas medidas del gobierno no se puede hacer nada.
“Tenemos que aceptarlo, qué vamos a hacer, no nos queda de otra. Qué usted cree que yo o cualquiera pueda hacer. Hay que aceptarlo y más nada, que sea lo que Dios quiera”, dice en lo que hace la cola para sacar su pan en la bodega del barrio.
Su declaración refleja un profundo sentimiento de resignación frente a la crisis actual. Lamentablemente, sus palabras son comunes en la población, que, tras años de dificultades económicas y medidas gubernamentales restrictivas, siente que no tienen más opción que aceptar lo que ocurre. La falta de alternativas y la imposibilidad de cambiar la situación genera una actitud de conformismo, incluso dentro de las personas que han pasado toda su vida bajo el mismo régimen.
Otros consumidores también manifiestan que la calidad del pan es “pésima” y tiene un sabor ácido. A pesar del decreto actual de la reducción del tamaño, otros afirman que el pan ya se vendía muy por debajo de los estándares.
#Cuba #HambreEnCuba | Al pueblo “pan y circo”, pero ya ni siquiera queda pan… pic.twitter.com/B43t9C2qWc
— Mario J. Pentón (@MarioJPenton) September 20, 2024
¿Qué está causando la escasez?
Según las autoridades, Cuba enfrenta una severa falta de financiamiento, lo que ha limitado la importación de trigo, esencial para la producción del pan. Actualmente, el país dispone de solo 600 toneladas de trigo, una cantidad alarmantemente baja en comparación con las 3.000 toneladas mensuales necesarias para satisfacer la demanda. De los molinos del país, solo el de Santiago de Cuba sigue operando, abasteciendo las provincias orientales.
Ante las quejas de la población sobre la calidad del pan, el Ministerio de la Industria Alimentaria (Minal) ha reforzado los controles en las panaderías. Hasta la fecha, se han realizado 520 inspecciones, resultando en 188 multas por violaciones de las normas. En varias panaderías de la capital, el pan pesaba menos de lo establecido, con productos por debajo de los 60 gramos permitidos.
El ministro del Minal insiste en que “todas las materias primas, como el aceite, azúcar y levadura, están garantizadas”, pero la realidad es que el pan sale con pésima calidad.
Otra de las justificaciones oficiales es que las características tecnológicas de las panaderías varían en todo el país, lo que ha provocado ciertas inconsistencias en la calidad del producto. El Ministerio asegura que el personal capacitado está trabajando arduamente para mantener la calidad del pan, a pesar de las dificultades.


si se puede hacer lo que pasa es que el cubano quiere que otro les resuelva su problema