
El gobierno de Antigua y Barbuda decidió cancelar el convenio de cooperación médica con Cuba después de 25 años de contratos. La medida pone fin a un acuerdo que había sido clave para los ingresos en divisas del sistema de salud cubano, a pesar de que la brigada médica en Antigua y Barbuda no era muy numerosa.
Según la prensa local, el primer ministro de Antigua y Barbuda, Gaston Browne, quien anteriormente había defendido las brigadas cubanas, afirmó que el cambio se debía a las crecientes presiones internacionales y las amenazas de sanciones impuestas por Estados Unidos.
La administración de Donald Trump y otros organismos internacionales califican las condiciones de las misiones médicas cubanas como “trabajo esclavo”.
De esa manera, la pequeña nación caribeña de apenas 100.000 habitantes se une a otros países del Caribe que han comenzado a revisar o cancelar acuerdos de cooperación médica con Cuba. En los últimos meses, Jamaica y Bahamas también anunciaron revisiones a sus convenios con La Habana.
El cambio de postura de estos países se enmarca en un contexto de tensiones diplomáticas, exacerbadas por la inclusión de varios países caribeños en la lista de naciones afectadas por las sanciones de EEUU, que limita el acceso a territorio estadounidense a aquellos que emplean a médicos cubanos bajo condiciones que se consideran explotadoras.
María Werlau, directora ejecutiva de Archivo Cuba, ha subrayado la necesidad de cautela frente a los convenios de cooperación médica, al argumentar que muchos de estos acuerdos están diseñados para explotar a los trabajadores cubanos.
Según Werlau, en algunos casos, aunque países como Bahamas han optado por pagar directamente a los médicos cubanos, no hay garantías de que los salarios se distribuyan íntegramente.
La cancelación del convenio con Cuba resalta la posibilidad de encontrar alternativas viables para garantizar la cobertura médica sin depender del sistema de cooperación médica cubana.
A pesar de que más de 24.500 profesionales de salud cubanos prestan servicios en 56 países, generando grandes ingresos para el gobierno comunista, solo una fracción de esos fondos se reinvierte en el sistema de salud cubano.
Antigua y Barbuda es un pequeño país insular en el Caribe oriental, con una población de alrededor de 100.000 habitantes. Su economía depende en gran medida del turismo y las remesas, y en los últimos años ha experimentado un crecimiento económico significativo. El PIB per cápita del país es uno de los más altos de la región, lo que coloca a Antigua y Barbuda como un país de ingresos medianos altos dentro del Caribe.