
La situación del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) de Cuba ha alcanzado niveles alarmantes. Las propias autoridades califican el panorama como “crítico”. Todo ello a pesar de las promesas de que en julio, primer mes del verano, las cosas iban a mejorar.
El pasado martes, el país experimentó apagones eléctricos que afectaron a la población durante las 24 horas del día, extendiéndose incluso hasta la madrugada, pues en ningún momento del día fue posible cerrar la carga.
La máxima afectación fue de 1.866 MW a las 21:30 horas, coincidiendo con la hora de mayor demanda. En las primeras horas del 23 de julio, la disponibilidad de electricidad alcanzaba apenas 1.730 MW, mientras que la demanda se situaba en 3.100 MW, lo que resultó en un déficit de 1.395 MW. La situación empeorará en la noche, cuando se pronostica un faltante de energía de 1.830 MW.
Las autoridades justifican la crisis con una combinación de averías en diversas unidades de generación, trabajos de mantenimiento y una grave escasez de combustible para las centrales térmicas.
La escasez de combustible es otro de los factores que agravan la situación. Según los informes, hay 92 centrales de generación distribuida fuera de servicio por falta de combustible, lo que ha dejado a 851 MW fuera de operación.
Entre las unidades afectadas se encuentran la unidad 4 de Energas Varadero, la Central Termoeléctrica (CTE) Guiteras, la CTE Nuevitas, la CTE Felton y la CTE Renté.
Un aspecto clave de esta crisis es la situación de la CTE Antonio Guiteras, ubicada en Matanzas. La unidad de esta planta dejó de generar electricidad el domingo debido a una fuga de agua en la caldera, lo que la hizo incompatible con el proceso de generación eléctrica.
A pesar de los esfuerzos para reparar la caldera, los especialistas no se atreven a dar una fecha exacta para la terminación de los trabajos, lo que deja a la población en incertidumbre sobre cuándo volverá a entrar en funcionamiento esta importante fuente de energía. Guiteras es el mayor bloque de generación unitaria del país y único que trabaja con petróleo crudo nacional, por lo cual no depende de la importación.
Sin embargo, la unidad, con más de 36 años de explotación y más de 16 sin un mantenimiento capital, pasa más días en avería que funcionando correctamente a plena capacidad de diseño.
Los comentarios de la población cubana sobre los apagones eléctricos reflejan un malestar generalizado y una creciente frustración con la situación. Muchos ciudadanos se quejan de la falta de soluciones concretas por parte del gobierno, mientras siguen enfrentando cortes prolongados de electricidad, especialmente en pleno verano.
Las críticas apuntan a la ineficiencia de las autoridades, mencionando que las estrategias implementadas no han dado resultados, y algunos incluso sugieren que es necesario un cambio en los responsables de gestionar la crisis. Además, hay quienes sienten que las promesas oficiales son vacías, ya que la situación empeora año tras año.
Los usuarios también destacan el agotamiento de vivir sin corriente durante horas e incluso días, lo que afecta sus actividades diarias y el acceso a servicios básicos como el agua. Las demandas de mayor transparencia y una solución definitiva para la crisis energética en Cuba se han vuelto recurrentes en los comentarios, con un fuerte sentimiento de desesperanza y agotamiento por la falta de medidas efectivas.