
La captura de Nicolás Maduro y el posible cambio de gobierno en Venezuela amenazan con intensificar aún más los apagones en Cuba. La Isla caribeña, históricamente dependiente del suministro de petróleo venezolano, enfrenta una crisis energética que se agrava por la escasez de recursos y la inestabilidad de sus importaciones.
Sin el apoyo de su aliado estratégico, Cuba se encuentra en una encrucijada, con consecuencias profundas para su economía y bienestar social. Este panorama podría empeorar si Estados Unidos toma control de la producción petrolera venezolana, tal como lo ha anunciado el presidente Donald Trump.
Consumo e importaciones de petróleo en Cuba
Cuba depende de importaciones de petróleo para mantener su infraestructura energética. Se estima que necesita entre 110.000 y 150.000 barriles diarios para cubrir sus necesidades básicas de energía. Sin embargo, las importaciones han sido inestables.
En 2024, Venezuela suministró alrededor de 24.000 barriles por día, con fluctuaciones significativas a lo largo de 2025, desde picos de hasta 52.000 barriles en septiembre, hasta caídas dramáticas a 8.000 barriles en junio de ese mismo año. México ha sido otro proveedor clave, aunque sus envíos también han disminuido, cayendo un 73% entre 2024 y 2025, con repuntes esporádicos a finales de 2025.
Más apagones en Cuba
La crisis del suministro se ve reflejada en los apagones. Según el pronóstico de la Unión Eléctrica (UNE) para el sábado 3 de enero, el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) tendría un déficit de hasta 1.612 MW durante el horario pico.
Las plantas térmicas, que son las principales fuentes de energía de la Isla, enfrentan averías constantes y limitaciones debido a la falta de combustible y el escaso mantenimiento de sus unidades. Todo el sistema solo es capaz de generar 1.488 MW, lo cual no cubre la demanda de 3.100 MW.
Por ejemplo, están fuera de servicio la Unidad 5 de la CTE Mariel, las Unidades 1 y 2 de la CTE Felton, la Unidad 3 de la CTE Carlos Manuel de Céspedes, y la Unidad 5 de la CTE Diez de Octubre. Además, se han reportado unidades en mantenimiento, como la Unidad 2 de la CTE Santa Cruz y la Unidad 4 de la CTE Carlos Manuel de Céspedes en Cienfuegos.
A esto se suman 88 centrales de generación distribuida, que generan solo 759 MW, y 35 MW provenientes de la Patana de Melones, cuya capacidad también está afectada. Por otro lado, la falta de lubricante ha dejado fuera de servicio 139 MW adicionales. En total, 933 MW de capacidad de generación están comprometidos por la falta de combustible.
Las autoridades cubanas ya han reconocido la incapacidad para garantizar un suministro continuo de energía, lo que pone en peligro el funcionamiento de la industria y la vida diaria de los ciudadanos cubanos. La intermitente falta de electricidad podría desencadenar una serie de problemas, desde el colapso del transporte público hasta la parálisis de fábricas y empresas.
Las tensiones sociales podrían intensificarse, con un mayor malestar popular y posibles protestas. Esto recuerda a las manifestaciones masivas del 11 de julio de 2021, cuando el descontento popular explotó debido a la crisis económica y los cortes de energía.
Espero que Dios proteja los miles de cubanos que dia tras dia luchan, desde que abren los ojos, por llevar algo a su mesa. Es muy triste lo que está sucediendo. Porque en esta lucha de poder son los más débiles a sufrir las mayores consecuencias.