
El boxeador cubano Frank Zaldívar Santiesteban, de 29 años, fue arrestado en Miami por ser sospechoso de un violento apuñalamiento ocurrido en la madrugada del domingo 5 de abril, informó Telemundo 51.
De acuerdo con el informe policial, los hechos comenzaron en un apartamento ubicado en el 187 del noroeste y la avenida 57, en Miami. Un testigo alertó inicialmente a las autoridades tras observar a un hombre que, presuntamente, estaba afilando un cuchillo, mientras dentro del inmueble se escuchaban discusiones.
Una oficial acudió al lugar y habló con las personas presentes, quienes aseguraron que no existía ningún problema. Sin embargo, a las 5:22 a.m., el mismo testigo volvió a llamar al 911 para advertir que dos personas estaban peleando y que una de ellas había resultado herida.
Minutos después, la policía recibió un nuevo aviso desde una gasolinera situada en el 5688 de West Flagler Street, donde un empleado reportó la presencia de un hombre desnudo, cubierto de sangre y con un cuchillo.
Cuando los agentes llegaron a la estación de servicio, encontraron a la víctima con heridas de arma blanca en el pecho. Paramédicos la trasladaron de urgencia al Jackson Memorial Hospital Trauma Center, donde los médicos determinaron que presentaba una laceración en el pecho y un pulmón perforado, lesiones consideradas de gravedad.
Según declaró la víctima a los investigadores, había conocido al agresor pocos días antes y sabía que se llamaba Frank. Relató que el acusado llegó a su apartamento con un cuchillo y le dijo que “Dios le había dicho que fuera a apuñalarlo”.
Tras el ataque, ambos forcejearon y, en medio del enfrentamiento, la víctima logró desarmarlo y apuñalarlo varias veces. El sospechoso escapó después del incidente y no fue localizado durante el primer operativo.
Horas más tarde, alrededor de las 9:15 a.m., oficiales respondieron a otro llamado en el área de la avenida 42 del noroeste y la calle séptima. Allí encontraron al acusado sangrando abundantemente y cubierto parcialmente con una sábana blanca.
En un primer momento, el hombre se negó a identificarse. Fue detenido para continuar las pesquisas y luego trasladado también al Jackson Memorial Hospital. Allí dijo llamarse Frank. Posteriormente, mediante el uso de huellas dactilares, las autoridades confirmaron su identidad.
Durante una entrevista con detectives, el acusado rechazó ofrecer detalles de lo ocurrido, únicamente afirmó que se trató de una discusión con su hermano y añadió que solo “Dios puede juzgarlo”.
Más tarde, la víctima participó en una rueda fotográfica e identificó de forma positiva a Zaldívar Santiesteban como el autor del apuñalamiento; a causa de este delito enfrenta cargos por intento de homicidio grave con arma mortal.
En Florida, las sanciones por intentos de homicidio grave dependen de dos factores: si el delito se clasifica en primer o segundo grado y si se utilizó un arma, especialmente un arma de fuego, lo que puede activar condenas mínimas obligatorias.
Para el intento de homicidio en primer grado, la Fiscalía debe probar que existió una premeditación. En ese escenario, la pena máxima puede llegar a cadena perpetua, además de una multa de hasta 10.000 dólares.
El intento de homicidio en segundo grado, en cambio, se aplica cuando el acto es extremadamente peligroso y refleja una conducta temeraria o una “mente depravada”, pero sin que exista una planificación previa. En esos casos, la pena máxima es de 15 años de prisión, 15 años de libertad condicional y una multa de hasta 10.000 dólares.
Si el arma utilizada no es de fuego, sino otro objeto letal como un cuchillo o un bate, el cargo también puede elevarse. En ese caso, un delito que inicialmente sería de segundo grado puede pasar a primer grado, con penas potenciales de hasta 30 años o incluso cadena perpetua.