
El artista plástico cubano Yuri Obregón publicó una reflexión sobre la realidad de Cuba que ha generado debate entre usuarios dentro y fuera de la Isla.
El texto, difundido en redes sociales en los últimos días, analiza el deterioro social y psicológico provocado, según el creador, por décadas de crisis, control político y precariedad económica.
Su mensaje no se centra únicamente en los apagones, la escasez o el éxodo migratorio, sino en las consecuencias humanas acumuladas tras años de supervivencia bajo presión constante.
Obregón sostiene que el problema cubano rebasa el plano material. “Lo verdaderamente aterrador de la tragedia cubana no es la pobreza”, escribió. A su juicio, el fenómeno más grave es “la demolición progresiva de la conciencia colectiva”, resultado de décadas marcadas por el miedo, la simulación y la pérdida de confianza social.
El artista argumenta que la degradación no ocurrió de forma repentina. Según explicó, el deterioro avanzó durante años hasta normalizar conductas asociadas a la resignación y la doble moral.
“Generaciones enteras crecieron aprendiendo que la verdad era peligrosa”, señaló. También afirmó que muchos ciudadanos aprendieron a “fingir antes que confrontar” y a “callar antes que asumir consecuencias”.
La publicación describe una sociedad atrapada en dinámicas de simulación. “El ciudadano finge que cree. El Estado finge que funciona”, escribió Obregón en uno de los fragmentos más compartidos.
El autor considera que esa práctica cotidiana terminó erosionando la confianza entre las personas y debilitando valores como la honestidad y la dignidad.
Su análisis coincide con preocupaciones expresadas por numerosos cubanos en redes sociales durante los últimos años. Las críticas relacionadas con la inflación, los apagones, la emigración masiva y el deterioro urbano se han vuelto frecuentes en plataformas digitales.
A eso se suma el incremento del descontento entre sectores que denuncian el agotamiento físico y emocional provocado por la crisis prolongada.
Obregón sostiene que el impacto más profundo del sistema cubano no fue económico ni político, sino humano. “Produce agotamiento humano”, afirmó al describir a una sociedad acostumbrada a la escasez y la incertidumbre. El creador también relacionó ese desgaste con el aumento de la apatía, el cinismo y la agresividad cotidiana.
Uno de los pasajes que más reacciones provocó fue la comparación con Sodoma y Gomorra. El artista aclaró que no utilizó la referencia en sentido religioso, sino como imagen de sociedades donde el deterioro moral se volvió permanente y dejó de provocar rechazo. “La costumbre es más destructiva que el terror”, expresó.
El texto plantea además que las reformas parciales ya no serían suficientes para resolver la crisis cubana. Obregón considera que las estructuras actuales están demasiado deterioradas y necesitan una transformación profunda. “Hay ruinas que ya no pueden seguir habitándose”, escribió.
Pese al tono crítico, la reflexión concluye con una idea de reconstrucción. El artista utilizó la figura del ave fénix para señalar que una sociedad también puede renacer después de perderlo todo. Según planteó, el agotamiento colectivo podría convertirse en el punto de partida para una transformación futura.

