
Jason Banegas, de 22 años, fue condenado este miércoles a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por el asesinato del oficial cubano Yandy Chirino, ocurrido en octubre de 2021 en Hollywood, al sur de Florida.
La sentencia fue dictada casi cinco años después del crimen, luego de que el acusado se declarara culpable y de que un jurado recomendara prisión de por vida en lugar de la pena de muerte.
La audiencia de sentencia reunió a numerosos agentes del Departamento de Policía de Hollywood, que acudieron al tribunal para respaldar a la familia del oficial fallecido.
No comparecieron testigos ni por la fiscalía ni por la defensa. Aun así, el juez confirmó la condena máxima posible dentro de la recomendación emitida previamente por el jurado.

Tras conocerse la decisión, el jefe de la Policía de Hollywood, Jeff Delvin, afirmó que respetaban la determinación del jurado y agradecían la decisión del tribunal. Añadió que la familia y el cuerpo policial podían encontrar algo de consuelo al saber que Banegas no volverá a respirar aire libre.
Yandy Chirino tenía 28 años cuando fue asesinado la noche del 17 de octubre de 2021. El agente acudió a un reporte sobre una persona sospechosa que revisaba vehículos estacionados en la cuadra 400 de North Hills Drive, en un vecindario residencial de Hollywood.
Según la investigación, Banegas, que tenía 18 años en aquel momento, recorría la zona en bicicleta mientras intentaba comprobar si había autos abiertos o sin seguro para robarlos. Imágenes captadas por una cámara Ring lo mostraron desplazándose por el área antes del encuentro con el oficial.
La confrontación entre ambos derivó en un forcejeo. De acuerdo con la Policía, Banegas disparó dos veces al rostro de Chirino mientras se resistía al arresto. Las heridas resultaron mortales y conmocionaron tanto a sus compañeros como a la comunidad del sur de Florida.
Durante el proceso judicial, el caso estuvo marcado por testimonios de familiares, colegas de trabajo del agente y también de la defensa. Uno de los momentos más duros fue la reproducción de un video con los últimos instantes de Chirino tras recibir los disparos.
En esas imágenes apareció el detective Manuel Rodríguez-Blevins, mejor amigo y compañero de patrulla del oficial, intentando socorrerlo mientras el agresor seguía resistiéndose.
Otro fragmento mostró a un policía arrodillado fuera de la sala de emergencias, llorando mientras el herido era ingresado en cuidados intensivos.
El material fue descrito en la corte como devastador y dejó una fuerte impresión entre los presentes. La escena reforzó la gravedad de un crimen que golpeó de forma profunda al Departamento de Policía de Hollywood, donde Chirino servía desde 2017.

