
Una cubana denunció públicamente a través de su cuenta en Instagram que fue estafada al realizar una transferencia bancaria por la aplicación oficial Transfermóvil. Al acudir al banco estatal a reclamar, le informaron que no podían hacer nada para recuperar su dinero.
Durante un breve video, la creadora de contenido Fla Gaché relató cómo fue engañada mediante la suplantación de identidad, un fenómeno cada vez más común entre los usuarios de Transfermóvil en Cuba.
¿Por qué los bancos del Estado no se hacen responsables?
La falta de coordinación entre Etecsa, responsable de Transfermóvil, y los bancos estatales en Cuba es una de las razones por las cuales las estafas digitales no son rastreadas ni resueltas de manera efectiva.
A pesar de que todas las instituciones bancarias son del Estado, no existe ni voluntad ni una infraestructura adecuada para identificar, bloquear o revertir las transferencias fraudulentas.
Los bancos alegan que no pueden reembolsar el dinero sin una orden judicial, lo que deja a las víctimas sin recursos inmediatos. Esta situación refleja una deficiencia en el sistema de seguridad y protección al usuario, y como es común en Cuba, es el gobierno quien, al no implementar soluciones eficaces, es responsable de dejar a los ciudadanos vulnerables a estos delitos.
¿Cómo ocurrió la estafa?
En ese sentido, quiso alertar a sus compatriotas para que no caigan en el mismo error. La historia comenzó cuando una conocida de la localidad le escribió un mensaje indicándole que había visto que ella necesitaba hacer una transferencia.
Lo que parecía una conversación común se transformó rápidamente en una suplantación de identidad. El estafador, que se hacía pasar por una persona de confianza, utilizó un truco conocido como “Ghost Pairing”.
Esta técnica engaña al propietario de la cuenta para que comparta un código de verificación, lo que permite vincular su cuenta a otro dispositivo sin que lo note.
El fraude se concretó rápidamente, y las transferencias realizadas mediante Transfermóvil no pudieron ser revertidas, debido a que las operaciones en Cuba son irreversibles por diseño.
Tras percatarse de la estafa, Fla acudió a su banco, pero le informaron que no podían hacer nada al respecto, ya que los bancos cubanos no pueden reembolsar fondos sin una orden judicial o prueba de error técnico.
Los estafadores logran que la víctima proporcione un código de verificación que, en lugar de ser utilizado para una transacción legítima, es aprovechado para vincular la cuenta a un nuevo dispositivo. Esto permite a los delincuentes acceder y mover dinero desde la cuenta de la víctima sin que esta se percate de la manipulación.
La falta de regulación clara en cuanto a las transferencias bancarias en la isla y la limitación de los bancos cubanos para revertir operaciones hacen de este tipo de fraude una amenaza aún mayor.
Las víctimas se quedan sin recursos inmediatos para recuperar el dinero perdido, ya que las transferencias realizadas mediante Transfermóvil no son reversibles, y el banco solo puede actuar si hay evidencia de un error técnico.
Este caso es solo uno de muchos que han sido reportados por cubanos que han caído en estafas similares. Los fraudes vinculados a Transfermóvil y EnZona están afectando a un número creciente de personas en la Isla.
Experiencias similares de otros cubanos estafados
Los comentarios en respuesta a la denuncia en Instagram reflejan indignación y desesperación, con personas relatando cómo fueron engañadas por estafadores que se hicieron pasar por conocidos.
Un usuario comentó: “A mí también me pasó, el mismo día que a ti”, mientras que otro señaló que los estafadores ahora aprovechan los contactos cercanos para crear confianza, como en el caso de un fraude relacionado con un “problema en el aeropuerto”.
Muchos coincidieron en la necesidad de verificar la identidad de quien solicita dinero antes de realizar transferencias, recomendando el uso de videollamadas o audios como medidas de seguridad.
Además, varios usuarios expresaron su frustración con el sistema bancario y las autoridades, comentando que en Cuba “nada funciona”, ya que los bancos no pueden revertir las transferencias y la policía no resuelve los casos.
La situación revela una creciente vulnerabilidad frente a estos fraudes digitales, y los cubanos instan a estar más atentos y a tomar precauciones adicionales al realizar transacciones electrónicas.