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Así están las tiendas en MLC en Cuba a una semana del fin de año

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En La Época los hornos, batidoras y colchones pueden superar los 400 MLC, una suma inalcanzable para la mayoría de los cubanos. (Foto © Periódico Cubano)

A solo una semana del fin de año 2024 en Cuba, las tiendas en Moneda Libremente Convertible (MLC) en La Habana muestran la dura realidad que enfrentan los cubanos para adquirir productos básicos.

El youtuber cubano JSanTV recorrió La Época, una de las tiendas más conocidas de la capital, y evidenció los altos precios y la escasa oferta que marcan el día a día en el comercio dolarizado del país.

Desde la entrada, los clientes son recibidos con estrictas medidas de seguridad. Las pertenencias deben ser depositadas en guardarropas sin garantía de protección, generando desconfianza y temor a perder objetos de valor. Esta práctica revela la precariedad del comercio en MLC, donde incluso dejar una cámara puede significar un riesgo.

Dentro del centro comercial, el panorama es desalentador. A pesar de la aparente variedad, productos esenciales como leche, cereales y enlatados alcanzan precios prohibitivos. Un cartón de leche semidescremada, por ejemplo, obliga al consumidor a elegir entre varios productos, sin posibilidad de completar una compra básica. Un paquete de espaguetis o una lata de aceitunas se perciben como lujos.

Las tiendas en MLC, dirigidas por los militares del Grupo de Administración Empresarial (GAESA), también se aprovechan para vender productos nacionales en dólares. El video de JSanTV también muestra cómo el ajo, producido en fincas locales, se vende a precios comparables con los productos importados. Las salsas de tomate y conservas reflejan una paradoja: la producción nacional no garantiza precios asequibles para los cubanos.

La sección de embutidos y lácteos es una de las más críticas. El queso, el salchichón y el jamón de pavo están disponibles, pero sus precios superan el salario promedio de muchos ciudadanos. Las carnes, como la pierna de cerdo, alcanzan cifras similares a las de un sueldo mensual, dejando fuera a muchas familias del acceso a estos productos básicos.

Los electrodomésticos y el mobiliario también reflejan la desigualdad. Hornos, batidoras y colchones pueden superar los 400 MLC, una suma inalcanzable para la mayoría de los cubanos. Mesas y sillas, indispensables en el hogar, duplican o triplican los ingresos familiares, limitando el acceso a bienes de primera necesidad.

Otra problemática evidente es la falta de organización. Los productos se amontonan en los pasillos, dificultando el tránsito de los clientes. Esta desorganización refleja una logística deficiente, con un comercio incapaz de responder a las demandas de la población.

La frustración también se refleja en las compras. A pesar de recorrer toda la tienda, JSanTV solo pudo adquirir una taza. La dificultad para completar una compra significativa es una muestra de cómo la economía dolarizada no ofrece soluciones reales a los problemas de consumo de la población.

El youtuber cubano reflexiona que a pesar del tamaño de La Época, la mayor parte del espacio está vacío. Los estantes desocupados reflejan una crisis estructural de suministro que afecta a todo el país.

El comercio en MLC evidencia la brecha entre quienes reciben remesas y quienes dependen de salarios en pesos cubanos. La oferta en dólares sigue siendo un privilegio inaccesible para la mayoría, marcando profundas desigualdades sociales.

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