
La victoria de la selección venezolana en el Clásico Mundial de Béisbol, al derrotar a Estados Unidos en la final, desató una serie de reacciones políticas y sociales, especialmente tras la recepción del trofeo por parte de la encargada del régimen chavista, Delcy Rodríguez.
Aunque la presidenta chavista intentó apropiarse del triunfo deportivo, los jugadores decidieron no regresar al país, dejando claro su distanciamiento con el gobierno del dictador Nicolás Maduro.
El trofeo llegó a Caracas este martes 17 de marzo, y Rodríguez, acompañada de altos funcionarios del régimen, incluyó un discurso donde celebraba el logro de la selección nacional.
Durante su intervención, Rodríguez, visiblemente complacida, declaró el 17 de marzo como el “Día Nacional del Béisbol” y anunció la creación de un “Paseo de las Estrellas” en Caracas como homenaje a los jugadores.
Sin embargo, la situación tomó un giro inesperado al notar que los peloteros no regresaron al país para acompañar la recepción oficial, debido a compromisos con sus equipos en Estados Unidos.
La Federación Venezolana de Béisbol aún gestionaba con las Grandes Ligas la posibilidad de que los campeones hicieran una visita a Venezuela, aunque de forma limitada. Pero además, los jugadores, nacidos en hogares humildes del país, son testigos de lo que ha sufrido el pueblo por la dictadura; por eso su victoria fue dedicada a la gente y no a quienes aún usurpan el poder.
El rechazo de los jugadores al régimen
El rechazo de los peloteros a cualquier vínculo con Delcy Rodríguez fue un tema ampliamente discutido en las redes sociales. Los venezolanos, tanto dentro como fuera del país, celebraron el logro, pero también expresaron su descontento con la intervención del gobierno en un triunfo que no les pertenece.
En comentarios ampliamente compartidos, los ciudadanos dejaron claro que la victoria en el Clásico no debe ser asociada con el régimen chavista, que no ha apoyado el desarrollo del béisbol en Venezuela.
“Este triunfo no tiene color político”, afirmó un usuario en las redes sociales, añadiendo que los peloteros lograron este hito “con sacrificio, con talento y sin el apoyo del gobierno”. “Grandes nuestros jugadores que dejaron a Delcy con las ganas de la foto y no fueron. Excelente”, fueron los comentarios más leídos.
La falta de infraestructura, la ausencia de un plan serio de desarrollo deportivo y la dependencia de recursos privados para que los jóvenes peloteros llegaran lejos contrastan con el intento del gobierno de apropiarse del logro cuando este ya estaba concretado.
El discurso oportunista del régimen chavista
En su intervención, Rodríguez elogió a los jugadores y al cuerpo técnico, señalando que el título era “para la juventud venezolana” y para el pueblo. No obstante, esta expresión de apoyo fue vista como una maniobra oportunista por muchos, quienes recordaron que el béisbol venezolano no ha sido apoyado de manera significativa por el régimen.
“Este triunfo es de la Venezuela de a pie, la que lucha y no pide permiso para salir adelante”, concluyó uno de los mensajes más virales en redes, rechazando la apropiación política de la victoria. La falta de estadios adecuados y de una gestión sólida para el deporte fue otro de los puntos críticos señalados por los ciudadanos.
El incidente subraya la distancia cada vez mayor entre el régimen de Maduro y la sociedad venezolana, que se siente más desconectada de un gobierno que, en su opinión, se ha aprovechado de los logros ajenos.
Los peloteros, lejos de ser simples figuras deportivas, se han convertido en símbolos de resistencia frente a un sistema que muchos consideran responsable de la crisis que vive el país.
Ver esta publicación en Instagram

