
Un impresionante robo sacudió este domingo al Museo del Louvre, en París, cuando un grupo de tres o cuatro personas sustrajo valiosas joyas pertenecientes a la desaparecida corona francesa. Se trata del golpe más impactante sufrido por el principal museo del mundo desde la desaparición de la Mona Lisa en 1911.
El asalto ocurrió alrededor de las 09:30 de la mañana, apenas media hora después de la apertura del museo al público. Según reportó BBC Mundo, el modus operandi fue sorprendentemente simple, pero eficaz: los ladrones necesitaron solo siete minutos para ejecutar el robo y escapar con el botín.
La ministra de Cultura, Rachida Dati, informó que los delincuentes abrieron dos vitrinas de la Galería Apolo, donde se exhiben algunas de las piezas más emblemáticas de la realeza francesa. Entre los objetos robados figuran diademas, collares, aretes y broches.
Los ladrones accedieron al museo por una ventana en el segundo piso, utilizando una escalera extensible colocada desde un vehículo estacionado en la acera. Antes de escapar en motocicletas, intentaron incendiar el vehículo, pero un empleado del museo logró impedirlo a tiempo.
Los investigadores señalaron que los asaltantes emplearon una cortadora de disco para forzar la entrada al edificio, sin causar heridos ni enfrentamientos. En un comunicado, el Ministerio de Cultura aseguró que las alarmas funcionaron sin problema. Cinco empleados que se encontraban en la zona contactaron a las fuerzas de seguridad y protegieron a los visitantes, como indica el protocolo.
Durante la huida, los asaltantes perdieron dos de las joyas, incluida una corona que perteneció a la emperatriz Eugenia, esposa de Napoleón III, hallada poco después en las inmediaciones del museo. La pieza, una diadema adornada con 1.354 diamantes y 56 esmeraldas, está siendo evaluada por expertos para determinar posibles daños.
El museo fue evacuado de inmediato y permaneció cerrado durante el resto del día “por razones excepcionales”. Las autoridades francesas mantienen un amplio operativo de búsqueda en la región parisina para localizar a los responsables, en lo que ya se considera uno de los robos más audaces en la historia reciente del Louvre.
En la Galería Apolo, escenario del asalto, se exhiben los pocos vestigios que quedan de la antigua corona francesa. La mayoría de las joyas reales fueron perdidas o vendidas tras la Revolución de 1789, aunque algunas piezas lograron conservarse o fueron posteriormente recuperadas por el Estado.
El robo de la Mona Lisa en el Museo del Louvre
Uno de los episodios más recordados en la historia del Louvre ocurrió en 1911, cuando desapareció la célebre pintura La Gioconda, conocida como la Mona Lisa, del italiano Leonardo da Vinci. El robo conmocionó a Francia y llevó a la policía a interrogar a figuras del mundo artístico como el poeta Guillaume Apollinaire y el pintor Pablo Picasso, ambos finalmente exonerados.
El verdadero responsable resultó ser un empleado italiano del museo, quien sustrajo la pintura con la intención de devolverla a su país natal como un supuesto gesto de patriotismo.
La obra fue recuperada tres años después en Florencia y regresó a París entre una enorme expectación. Paradójicamente, aquel robo convirtió a la Mona Lisa en un símbolo mundial del arte, alcanzando la fama que hoy la rodea.
El ladrón pasó la noche oculto dentro de un armario. A la mañana siguiente, retiró la pintura de su marco, la envolvió en su bata y salió del museo con la pintura escondida bajo el brazo.