
La frontera entre Corea del Norte y Corea del Sur, una de las zonas más altamente custodiadas y fortificadas del mundo, fue escenario de la deserción de un soldado norcoreano, informó AP.
Según un comunicado del ejército surcoreano, la fuga ocurrió el pasado 15 de octubre, convirtiéndose en el segundo caso de deserción en poco más de un año. El primero se registró en agosto de 2024, cuando un sargento norcoreano cruzó la frontera a través de la sección oriental.
El Estado Mayor Conjunto de Corea del Sur detalló que el soldado expresó su deseo de asentarse en ese país. Ante el riesgo de ser un espía, el militar permanece bajo custodia e investigación mientras se confirma que no tiene vínculos con el régimen de Pyongyang.
En la frontera entre ambos países se encuentra un espacio conocido como la Zona Desmilitarizada (DMZ), una franja de tierra de 248 kilómetros de largo y cuatro de ancho que separa a ambos países.
Pese a su nombre, este lugar está fuertemente protegido por minas terrestres, trampas para tanques, cercas de alambre de púas y la presencia constante de tropas de combate de ambos países.
Una de las deserciones más dramáticas ocurrió en 2017, cuando un soldado norcoreano de apellido “Oh” cruzó dicha zona en medio de una ráfaga de disparos. Al menos 40 balas se dispararon hacia él para evitar su huida.
El desertor, de entonces 24 años, cruzó a bordo de un jeep militar por la carretera en la parte norte de la frontera. Las imágenes muestran cómo el vehículo se acercó rápidamente a un puesto de control antes de pasar por él a gran velocidad, lo que generó una persecución por parte de los soldados norcoreanos.
Afortunadamente, el desertor logró cruzar la línea de demarcación y llegar a territorio surcoreano. El Comando de las Naciones Unidas (UNC), responsable de la vigilancia en la DMZ, también compartió imágenes infrarrojas de cómo los soldados surcoreanos se acercaron lentamente al desertor y lo trasladaron a un área segura.
El general Vincent K. Brooks, comandante de la UNC, respaldó las acciones del Batallón de Seguridad de la UNC, asegurando que fueron consistentes con el Acuerdo de Armisticio firmado en 1953, el cual estableció que ninguna de las partes podría ejecutar actos hostiles dentro de la DMZ.
Este acuerdo de armisticio, firmado tras el fin de la Guerra de Corea, sigue siendo el marco legal que regula la interacción entre ambas Coreas, aunque Corea del Norte ha violado en varias ocasiones los términos de dicho tratado.
El éxodo de norcoreanos hacia Corea del Sur ha sido comúnmente realizado a través de China, debido a la larga y porosa frontera entre Corea del Norte y su vecino. Desde el fin del conflicto, aproximadamente 34.000 norcoreanos han huido a Corea del Sur en busca de mejores condiciones de vida.
El gobierno de la Corea comunista aplica una política de castigo colectivo hacia los familiares de los desertores, conocida como “castigo por asociación”. Esto significa que los miembros de la familia del desertor pueden enfrentar severas sanciones como trabajos forzados o incluso ejecución, según la gravedad del caso. Esta práctica busca disuadir a otros de desertar y castigar a las familias por las acciones de un solo miembro.
Los castigos varían según el estatus social de la familia, determinado por el sistema de “songbun”. Los familiares de los desertores a menudo enfrentan discriminación social y económica, siendo considerados de baja clase. Esto limita su acceso a recursos, educación y empleo, lo que afecta su calidad de vida significativamente.
Los familiares de los desertores pueden ser enviados a campos de prisioneros políticos, donde enfrentan condiciones inhumanas, trabajos forzados y torturas. Estos campos están destinados a aquellos considerados “anti-revolucionarios”. Las condiciones en estos lugares son extremadamente severas y pocos logran sobrevivir a ellas.