
Por primera vez en mucho tiempo, el promedio ponderado del precio del dólar en el mercado informal dentro de Cuba bajó tres unidades de pesos cubanos (CUP). La situación es atribuible a las maniobras de los concurrentes a las actividades de compra y venta, que en los grupos de redes sociales donde se publican los clasificados afirman que no están dispuestos a seguir pagando el dólar tan caro (estuvo a punto de pasar la barrera de los 400 CUP).
Según el medio independiente El Toque, que publica una tasa representativa de las divisas teniendo en cuenta las publicaciones de compra y venta en las redes sociales, el dólar estadounidense amaneció a 390 CUP, que es tres pesos menos que en la jornada anterior.
Con respecto al precio del dólar, existe un círculo vicioso, donde es cierto que muchas personas se rigen por la tasa que publica diariamente dicho medio, pero al decir de los propios creadores de ese cálculo, para elaborarlo se basan en las publicaciones de anuncios de compra y venta. Por lo tanto, es un hecho que si los propios concurrentes al mercado modifican sus apuestas tanto de compra como de venta, dicha tasa se verá afectada dada que en esencia es un promedio de todas las publicaciones.
Según un reciente artículo publicado por El Toque, se afirma que el dólar como cualquier otro producto se rige por la ley de oferta y demanda. Pero en dicho texto se cataloga al dólar como un “bien inelástico” en referencia a que es un producto que siempre va a tener demanda.
En ese sentido, explican que “hay motivos para pensar que una parte significativa de la demanda se mantendrá, lo cual indica que la demanda del dólar no es muy sensible a los cambios de precio. En general, se considera bastante inelástica”.
“El mercado informal de divisas tiene condiciones de precariedad, inseguridad, poca información accesible y territorialidad que pueden generar un fenómeno realista. A saber: que vendedores aislados que ofertan poca cantidad vendan sus dólares a los compradores que no pueden pagar los precios más elevados”, añaden.
También se apunta a que existen dos grandes grupos, aquellos que venden dólares a posibles migrantes y a Mipymes (generalmente muy apurados); y un segundo grupo más pequeño que puede decir esperar a que haya un mejor precio para comprar, pues no le apremia salir del país ni tener dólares para volver a importar productos para revender como lo hacen las Mipymes.
“Si la política económica del Gobierno de La Habana no cambia, lo único que podría limitar el precio del dólar sería la cantidad de pesos cubanos disponibles en circulación”, concluye el texto.

