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Barco de ayuda internacional para Cuba busca llenar el vacío que deja el sistema

Barco de ayuda internacional para Cuba
Donaciones, contenedores, convoyes y campañas solidarias se suceden año tras año mientras la infraestructura productiva, agrícola e industrial de la isla continúa deteriorándose. (Foto de referencia © Periódico Cubano)

Mientras los hospitales cubanos enfrentan carencias de medicamentos, de equipos y hasta de electricidad, una nueva carga de ayuda internacional vuelve a dirigirse hacia la Isla.

En esta oportunidad, se trata de un buque enviado desde Bélgica, impulsado por el llamado Proyecto Humanitario Cuba Soberana. Se espera que el carguero arribe en el verano con máscaras de oxígeno, medicamentos, material quirúrgico, mobiliario hospitalario y sillas de ruedas.

Los planes son que llegue a centros de salud en el oriente del país. Sin embargo, muy poco de esas donaciones llegan realmente a su destino.

Millones en ayuda a Cuba, mientras la crisis se profundiza

Desde el puerto de Miami salen los buques mercantes con productos hacia Cuba. (Foto de referencia © Periódico Cubano)

La iniciativa, coordinada por el activista Reinaldo Romero, salió desde las cercanías de Ghent con rumbo a hospitales de Santiago de Cuba y al municipio granmense de Jiguaní. Se trata del quinto contenedor enviado por la organización en cinco años.

En otro contexto, una noticia como esta sería presentada simplemente como un gesto solidario. Pero en la Cuba de hoy, donde el sistema sanitario alguna vez fue exhibido como orgullo nacional, la llegada constante de donaciones internacionales parece contar una historia muy distinta: la de un país que depende cada vez más de la ayuda exterior para sostener servicios básicos.

Y los números ayudan a entender la dimensión del fenómeno. Solo en los últimos años, donaciones humanitarias provenientes de organizaciones y gobiernos extranjeros han alcanzado decenas de millones de dólares.

Por ejemplo, informes del Consejo Económico y Comercial de Estados Unidos-Cuba, estiman que las donaciones desde territorio americano alcanzaron 38,9 millones de dólares en 2024, superando incluso los 36,5 millones registrados en 2023.

A esto hay que sumarle los aportes de organismos internacionales y gobiernos europeos. Sin ir más lejos, la Unión Europea anunció recientemente un nuevo paquete de 2 millones de euros (unos 2,3 millones de dólares) para atender la crisis humanitaria en la Isla, según informó la agencia de noticias Reuters.

Una dependencia cada vez más evidente

Mientras tanto, iniciativas privadas y activistas internacionales continúan organizando convoyes marítimos y aéreos que transportan alimentos, medicinas y equipos. Uno de estos convoyes entregó recientemente alrededor de 20 toneladas de suministros procedentes de organizaciones de más de 30 países.

En total, el gobierno cubano ha reconocido que solo en los últimos tiempos al menos 27 países han enviado ayuda humanitaria tras desastres naturales y la crisis económica, según datos ofrecidos por el medio oficialista Prensa Latina.

El problema no es la solidaridad internacional, que siempre es bienvenida cuando se trata de aliviar necesidades humanas, sino la sensación creciente de que el país se ha acostumbrado a vivir de ella.

Donaciones, contenedores, convoyes y campañas solidarias se suceden año tras año mientras la infraestructura productiva, agrícola e industrial de la isla continúa deteriorándose.

Así, cada nuevo cargamento de ayuda parece cumplir una doble función: aliviar momentáneamente la escasez… y confirmar que el modelo económico que prometía autosuficiencia terminó dependiendo, otra vez, de la generosidad ajena.

Porque al final la pregunta incómoda sigue flotando entre contenedores, barcos y donaciones: si medio mundo tiene que enviar medicinas, alimentos y equipos a la isla, ¿fracasó la revolución y el comunismo?

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