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Billetes de 5.000 CUP desaparecidos en Cuba mientras negocios rechazan los de menor valor

Varias quejas por la circulación de los nuevos billetes cubanos de 2.000 y 5.000 pesos
Los nuevos billetes supuestamente comenzaron a circular en Cuba desde principios de abril. (Foto © Periódico Cubano – Gemini)

Los billetes de 5.000 pesos cubanos, puestos en circulación por el Banco Central de Cuba (BCC) el 1 de abril de 2026, continúan siendo prácticamente desconocidos para buena parte de la población, mientras numerosos comercios privados rechazan denominaciones pequeñas y transferencias bancarias.

La combinación agrava las dificultades para realizar compras cotidianas en medio de la inflación y la escasez de efectivo. El BCC anunció que los nuevos billetes comenzarían a distribuirse en La Habana y después llegarían de manera gradual al resto del país.

La entidad también informó sobre la introducción de una denominación de 2.000 CUP, aunque no precisó un calendario exacto para su expansión nacional. La medida fue presentada como una respuesta al aumento de los precios y a la necesidad de reducir el volumen de efectivo utilizado en cada operación.

Los nuevos diseños incorporaron por primera vez figuras femeninas en el papel moneda cubano: Mariana Grajales en el billete de 2.000 CUP y Celia Sánchez en el de 5.000.

El billete de 5.000 CUP tendrá la imagen de Celia Sánchez, secretaria personal de Fidel Castro. (Foto © BCC)

Sin embargo, más de tres meses después del anuncio, varios ciudadanos en redes sociales aseguran que nunca han tenido uno en sus manos. En Villa Clara, Virginia Enríquez afirmó que solo ha visto la imagen del billete en un cartel colocado en la puerta de una sucursal bancaria.

Otros usuarios atribuyen la escasa presencia de esas denominaciones a la limitada disponibilidad de efectivo en las instituciones financieras. Lidia Romero Cabral aseguró que los bancos entregan a la población billetes de 10, 20 o 50 pesos, mientras reservan los de mayor valor.

“Lo tuve, cuando fui a pagar la cuenta en un lugar y me dijeron que no aceptaban monedas mexicanas, después se dieron cuenta que era de aquí, la verdad que se parecen por el color, y claro que mucha gente no ha visto ese billete”, dijo Heriberto Moreno.

El billete de 5.000 CUP tendrá la imagen de Celia Sánchez, secretaria personal de Fidel Castro. (Foto © BCC)

Kirby Sánchez agregó: “Cómo lo van a encontrar, imagínate que te den un billete de esos y de vuelta tengas que soltar el salario de un mes de trabajo”.

La escasez de billetes grandes contrasta con el creciente rechazo de los de baja denominación. Un periodista cubano de 74 años denunció que un establecimiento privado situado en la carretera de Camajuaní, en Santa Clara, se negó a aceptar 500 pesos en billetes de cinco cuando intentó comprar diez panes.

El jubilado explicó en el perfil del periódico oficialista Trabajadores que recibe una pensión mensual de 3.653 pesos después de 45 años de trabajo. Al cobrarla, el banco le entregó 1.000 pesos repartidos en 200 billetes de cinco, una cantidad difícil de utilizar porque muchos vendedores evitan aceptar esa denominación.

El hombre llevó 100 de esos billetes al negocio 24.7, identificado con el lema “Del horno a la mesa”. Quería adquirir pan para preparar el almuerzo junto con una lata de carne en conserva, después de que su familia permaneciera casi 24 horas sin electricidad.

La falta de corriente había dejado vacíos los equipos de refrigeración y el carbón reservado para cocinar aún no había sido recogido. En esas condiciones, el pan era una de las pocas alternativas disponibles, pero el comercio rechazó el dinero que el propio sistema bancario le había entregado.

Una situación similar fue denunciada en Ciego de Ávila, donde varios establecimientos privados estarían negándose a recibir transferencias bancarias y billetes pequeños. La práctica perjudica especialmente a jubilados, pensionados y trabajadores estatales, quienes enfrentan restricciones para retirar efectivo en bancos y cajeros automáticos.

La falta de denominaciones altas obliga a transportar grandes cantidades de papel moneda, mientras la negativa a aceptar billetes pequeños reduce todavía más su utilidad. El problema ocurre en un contexto en el que alimentos como pollo, huevos, arroz y frijoles se comercializan a precios elevados y resultan cada vez menos accesibles para quienes dependen de salarios o pensiones estatales.

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