
El reparto Vista Alegre, en Holguín, ha sido escenario de un crimen que ha generado profunda consternación entre los vecinos. El pasado 19 de julio, Ángel Ramírez, un hombre de 73 años con una vida tranquila y muy querido por su entorno familiar, fue asesinado de manera violenta dentro de su hogar.
De acuerdo con la denuncia hecha pública por la página de Facebook Reporte Cuba Ya, el hecho ha levantado un fuerte clamor de justicia ante lo que muchos perciben como una posible pena insuficiente para el agresor.
Un familiar cercano a la víctima, cuya identidad se mantiene en reserva por motivos de seguridad, compartió que Ramírez se hallaba cocinando alrededor de las 7:00 de la noche cuando un individuo irrumpió en la vivienda.
El atacante, identificado como Carlos Alberto Cuello, conocido por el apodo de “Polo”, lo habría golpeado brutalmente en el rostro, dejándolo inconsciente. Luego, según el testimonio, lo giró mientras estaba en el suelo, le destrozó la nariz a puñetazos y lo asfixió hasta provocarle la muerte.
El crimen, de acuerdo con la denunciante, tuvo como motivación el robo. El agresor sustrajo una bicicleta de fabricación nacional, un balón de gas doméstico y un teléfono celular marca Redmi.
Gracias al aviso de una persona que había comprado la bicicleta robada ese mismo día, las autoridades lograron localizar y detener al presunto homicida esa misma noche. Fue hallado oculto bajo una cama en su domicilio, ubicado también en Vista Alegre, específicamente en Calle Sol, esquina con 3ra.
La fuente compartió imágenes tanto del fallecido como del acusado. En las fotos, Ángel Ramírez aparece rodeado de familiares y niños, reflejando el afecto que inspiraba entre los suyos. “Buen padre, amigo, abuelo, tío, hermano, hijo incondicional”, dijo la denunciante, remarcando su papel fundamental en el núcleo familiar.
Lo que ha elevado el nivel de indignación en la comunidad es la aparente solicitud fiscal de una condena de solo diez años de cárcel para el responsable, con posibilidad de rebaja. “¿Cómo es posible que después de matar a un ser humano esté a punto de salir tan fácil?”, expresó la denunciante, visiblemente dolida por lo que considera una injusticia. Agregó también que al momento del arresto le encontraron “los famosos papelitos”, en clara alusión a posibles influencias o favores dentro del sistema.
La denunciante pidió que el caso se divulgue ampliamente: “para que le vean la cara a ese degenerado”, dijo. La demanda es clara: que se haga justicia sin privilegios ni encubrimientos.
En el post de Facebook, muchas personas denunciaron la manera macabra en la que se mueve la justicia en Cuba, alegando que sacrificar a una vaca puede implicar penas de hasta 30 y años, y con un ser humano es distinto. También mencionaron lo rigurosa que es la ley en la Isla, cuando el tema es referente a una persona en contra del régimen.
“Si hubiese cometido actos contra revolucionarios, su pena hubiese sido máxima, si no es que lo desaparecen. Pero como el sistema cubano da tanto asco, estas son las cosas que pasan. Pobre señor, mis condolencias a la familia”; “Lo que más que me molesta es que una persona que mata una vaca le echan hasta 30 años y coñ* qué leyes, qué leyes estas, que vale más un animal que se consume a la vida de una persona”, fueron algunas de las opiniones.