
Las acciones del gobierno de Estados Unidos contra los tanqueros petroleros de Venezuela, como la incautación del buque “Skipper” y el bloqueo a la movilización de “crudo sancionado” desde ese país, han provocado que el régimen castrista tome sus precauciones en aguas del Caribe.
Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, comentó al Diario de Cuba que los buques de bandera cubana y los de cabotaje que habitualmente operaban entre ambos países ahora se mantienen dentro de puertos de la Isla o en aguas territoriales.
“Con excepción del Ocean Mariner y el gasero Eugenia Gas, ambos en México, cargando gas licuado de petróleo, todos los barcos cubanos están evitando navegar hacia Venezuela”, afirmó Piñón.
Esta situación refleja el impacto de las sanciones impuestas por Washington, que también incluyen medidas contra Cubametales, la empresa cubana vinculada al conglomerado militar GAESA, propietario de varios de estos barcos.
La incautación del tanquero “Skipper” por parte de las fuerzas estadounidenses, la semana pasada, ha generado una reacción inmediata. Varios superpetroleros modificaron sus rutas para evitar algún incidente que las fuerzas estadounidenses desplegadas en las aguas internacionales del Caribe.
Según datos de la empresa Kpler, los buques Seeker 8, Karina y Eurovictory cambiaron de rumbo poco después de dicha incautación, lo que refleja el temor de los transportistas a ser interceptados.
La única compañía que sigue exportando crudo de Venezuela sin demoras es la estadounidense Chevron, mientras que otros transportistas se han visto obligados a operar en “modo oscuro”, apagando sus transpondedores para evitar ser localizados.
Esta crisis también afecta a Cuba, que depende del crudo venezolano para su suministro energético. En los últimos meses, el volumen de crudo enviado desde Venezuela ha disminuido, lo que ha llevado al presidente venezolano, Nicolás Maduro, a hacer un llamado urgente a los países de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA) para que auxilien a Cuba en su crisis energética.
Según Piñón, la demanda de petróleo de Cuba tiene un valor de mercado de 2.000 millones de dólares, lo que plantea una interrogante sobre cómo La Habana podrá pagar por ese combustible en medio de las sanciones y la crisis económica.
Las importaciones de petróleo de Cuba desde Venezuela han caído de 32.000 barriles diarios a 27.000 barriles, y el menor suministro de crudo de México ha empeorado aún más la situación.
El bloqueo al “petróleo sancionado” venezolano fue confirmado por el presidente Donald Trump a través de un mensaje en Truth Social. “Venezuela está completamente rodeada por la Armada más grande jamás reunida en la historia de Sudamérica. Esta solo crecerá, y la conmoción para ellos será como nunca la han visto, hasta que devuelvan a EEUU todo el petróleo, las tierras y otros activos que nos robaron previamente”, comentó.
“El régimen ilegítimo de Maduro está utilizando el petróleo de estos yacimientos robados para financiarse, el narcoterrorismo, la trata de personas, el asesinato y el secuestro. Por el robo de nuestros activos, y por muchas otras razones, incluyendo el terrorismo, el narcotráfico y la trata de personas, el régimen venezolano ha sido designado como una organización terrorista extranjera”, agregó.

