
El activista procastrista Carlos Lazo, quien reside en Estados Unidos y al cual no pocos señalan como un agente de la seguridad del Estado, publicó un extenso mensaje en redes sociales para pedir la eliminación de la prohibición de entrada por ocho años para médicos que desertaron durante misiones internacionalistas.
El tema ha sido una preocupación durante años, pues se trata de un destierro forzoso y violatorio de los derechos humanos al que obliga el régimen castrista.
Lazo, organizador del proyecto Puentes de Amor, afirmó que recibe con frecuencia mensajes de cubanos afectados por esa restricción, tanto de médicos como de otros profesionales que incumplieron su contrato laboral.
Recientemente, un médico cubano le comentó que su madre está muy enferma en Cuba y el régimen castrista le niega la entrada hasta cumplir con ocho años de sanción por desertar durante una misión médica.
En situaciones de urgencia familiar, está previsto que esos ciudadanos deban presentar certificados médicos y otros documentos para intentar obtener una autorización excepcional de carácter humanitario. Pero casi nunca se la conceden.
En el mensaje, Lazo sostuvo que no solo castiga al profesional que rompió el vínculo laboral con el Estado, sino también a su familia en la Isla.
A su juicio, impedir durante ocho años el regreso de un hijo o una hija en medio de una enfermedad grave o una muerte inminente constituye un exceso que golpea el núcleo familiar y profundiza heridas ya abiertas por la migración.
El propio Lazo vinculó esa denuncia con una experiencia personal. Recordó que en 1994 también necesitó un permiso humanitario para regresar a Cuba y ver a su padre enfermo, después de haber estado impedido de entrar al país.
Dijo que aquella visita fue reparadora para toda su familia y utilizó ese antecedente para insistir en que el retorno al hogar tiene un valor humano que no debería quedar condicionado por sanciones administrativas prolongadas.
El pronunciamiento de Lazo resulta llamativo, pues se da en tiempos donde se avizora un cambio en Cuba, impulsado por la presión del presidente Donald Trump y de su secretario de Estado, el cubanoamericano Marco Rubio.
El activista procastrista Carlos Lazo ha sido utilizado en ocasiones anteriores para que inicie un proceso de reclamo controlado y luego el régimen comunista cambia su postura. Por ejemplo, ha pedido prórroga para la libre importación de alimentos, medicinas y productos de aseo.