
El canadiense Christian Maurais, originario de la ciudad de Shawinigan, compartió la terrible experiencia que vivió su esposa cuando fue ingresada en un hospital cubano a causa de una peritonitis.
Al compartir su caso a Radio Canadá, el hombre dijo que se encontraba con su pareja, Caroline Tétrault, de vacaciones en la Isla. Todo transcurrió de manera normal hasta que llegó el día de su regreso, el pasado 4 de abril.
La mujer comenzó a experimentar dolores agudos, lo que la obligó a conocer el deplorable sistema de salud cubano. Tras ser diagnosticada con dicho padecimiento, los médicos procedieron con una intervención quirúrgica de urgencia.
En medio de esta situación, la pareja del país norteño se encontró con un centro de salud que, según ellos, era el escenario apropiado para “una película de terror”. Inclusive, los médicos le dejaron en claro la verdadera situación del sistema de salud de un país, que con mentiras es presentando ante el mundo como potencia médica.
“Aquí no tenemos la infraestructura, no tenemos los recursos, pero tenemos buen personal”, dijo un doctor, cuyo centro de trabajo no fue revelado por Maurais en la entrevista.
Durante la etapa de recuperación, la pareja se enfrentó a nuevos obstáculos. No recibieron los medicamentos necesarios para Caroline, a pesar de contar con un seguro médico obligatorio para viajar a Cuba. Además, no tuvieron más remedio que comprar alimentos en el mercado negro.
Gracias a la solidaridad de su familia y otros turistas que se dirigían a Cuba desde Mauricie, pudieron recibir medicamentos y apósitos necesarios para la recuperación de la paciente. Ante esta traumática vivencia, la pareja no tiene pensado regresar a la Mayor de las Antillas de vacaciones.
Cuerpo equivocado enviado a Quebec tras muerte de canadiense en Cuba
La familia Jarjour, oriunda de Quebec, experimentó una tragedia con la pérdida de su miembro Faraj Allah Jarjour en Cuba, el 22 de marzo pasado. El hombre de 68 años sufrió un infarto mientras nadaba en el mar con su hija durante unas vacaciones en el hotel Meliá Varadero.
Los restos permanecieron expuestos al sol por más de ocho horas antes de ser recogidos por una funeraria presumiblemente de Varadero. Según los informes, ni el médico ni la enfermera estaban disponibles en el complejo hotelero, por lo que los empleados colocaron el cadáver en una tumbona en la playa mientras esperaban al transportista funerario.
La situación se tornó aún más angustiante cuando, después de múltiples trámites, la familia finalmente logró repatriar los restos de Mr. Jarjour a Montreal, solo para descubrir que el cuerpo dentro del ataúd no correspondía al suyo, a pesar de que los documentos de identificación coincidían.

