
El congresista cubanoamericano Carlos Giménez visitó el Centro de Detención Federal para inmigrantes ubicado en el downtown de Miami y, según sus declaraciones, constató que los detenidos tienen comida, aire acondicionado, computadoras con acceso Internet, televisión y hacen ejercicio en una zona al aire libre. Sin embargo, les falta el bien más preciado: libertad.
Giménez, representante del distrito 28 de la Florida y miembro del Partido Republicano, también descartó que existan condiciones de hacinamiento, pues en la actualidad hay 311 detenidos y el centro tiene capacidad para 500 en cuatro módulos de 125 camas cada uno.
No se hizo referencia a cuántos de los inmigrantes detenidos tienen récord criminal o si simplemente están recluidos como parte de las redadas migratorias ordenadas por la administración de Donald Trump.
Las declaraciones del congresista contradicen un reciente artículo publicado por la prensa local que advertía de condiciones inhumanas en dicho Centro de Detención Federal. De hecho, Giménez se convirtió en el primer servidor público republicano en visitar una cárcel para inmigrantes en la Florida durante el actual año.
La alimentación dentro del centro consiste en almuerzos y cenas empacadas que los detenidos pueden consumir fuera de sus celdas. Si bien Giménez reconoció que las condiciones no son como un hotel, afirmó que “no son inhumanas” y que el ambiente dentro del centro es tranquilo. El congresista observó que los detenidos estaban comiendo, jugando y viendo televisión, sin mostrar signos de maltrato.
Además de las comodidades mencionadas, Giménez aseguró que los detenidos tienen acceso a atención médica y psicológica, así como a la medicación necesaria. También cuentan con acceso a representación legal y tienen la posibilidad de contactar con sus respectivas embajadas y consulados.
En relación con un incidente reciente, el congresista reconoció que se empleó fuerza para contener a 42 detenidos que desobedecieron órdenes, rompieron rociadores y dañaron instalaciones sanitarias. Sin embargo, Giménez aseguró que no hubo lesiones graves y que los protocolos de seguridad han sido revisados desde el suceso.
En tal sentido, reconoció a las fuerzas federales que tienen a su cargo la prisión. Ellos están encargados de llevar a cabo el plan de Trump de realizar la mayor deportación de inmigrantes en la historia del país. Muchos de estos extranjeros no han cometido ningún delito que dañe a la sociedad y llevan años contribuyendo a la economía con su trabajo en aéreas donde el ciudadano de origen estadounidense no quiere laborar.
No obstante, Giménez, como representante de un distrito con alta población migrante, se mostró crítico de la política de deportación masiva, abogando por una revisión caso por caso para garantizar que se respeten los derechos de los inmigrantes. El congresista expresó su preocupación por prácticas recientes como arrestos en tribunales y detenciones de personas sin antecedentes penales, aunque con solicitudes de asilo creíbles.
Giménez también destacó que muchos inmigrantes indocumentados son parte activa de la comunidad de Miami-Dade y contribuyen significativamente a la economía local. “Negarles permisos de trabajo afecta negativamente a la economía local”, indicó.
El congresista anunció que continuará su labor de verificación de las condiciones en centros de detención, con planes de visitar el Centro de Detención de Krome el próximo lunes.
este tarugo ni cuando OBAMA NI CUANDO BAIDEN VISITO NADA es un verdadero payaso el las elecciones ahora cuando vuelvan ha que elimiar a todos estos falsantes y poner gente de verdad que quieran este pais