
La industria de los cruceros enfrenta un escrutinio cada vez mayor por sus prácticas de servicio de alcohol. Un reciente fallo judicial en Miami pone de relieve los riesgos que corren los pasajeros cuando las navieras priorizan las ventas de bebidas por encima de la seguridad.
Qué ocurrió a bordo del Carnival Radiance
En enero de 2024, una enfermera californiana de 45 años abordó el Carnival Radiance, un buque que cubre rutas cortas entre Los Ángeles y México. Durante una sola jornada, el personal del bar del casino le sirvió 15 tragos de tequila en un lapso inferior a nueve horas.
@cruiseshiplawyer We discuss a significant legal victory in a case against Carnival Cruise Line. My client, Diana Sanders, a nurse from Northern California, was excessively served 15 shots of tequila over eight hours while aboard the Carnival Radiance. She blacked out and woke up at the bottom of a staircase in the crew area. After a frustrating experience with the cruise line’s lack of transparency and conflicting information, Diana pursued legal action. Despite facing a corporate giant and two years of litigation, a Miami jury of eight women ruled in her favor after five days of deliberation. We discuss how cruise lines have a responsibility to serve alcohol responsibly and not to repeatedly serve visibly intoxicated passengers, and how this verdict represents justice prevailing. #CruiseLine #Carnival #cruiseship #Alcohol #victory @carnival
Poco después de abandonar el bar, la mujer sufrió una caída grave que le ocasionó conmoción cerebral, lesiones en la espalda y el coxis, contusiones múltiples y una posible lesión cerebral traumática. Fue encontrada inconsciente en una zona del barco restringida exclusivamente para tripulantes.
Carnival actuó con negligencia
Un jurado federal de seis personas en Miami determinó que Carnival actuó con negligencia al no interrumpir el servicio de bebidas cuando la pasajera ya mostraba signos evidentes de intoxicación. La indemnización fijada fue de 300.000 dólares, una cifra que incluso superó lo que la demandante había solicitado inicialmente.
No obstante, el jurado también reconoció que la propia pasajera tuvo parte de responsabilidad, asignándole un 40% de culpa frente al 60% atribuido a la naviera.
Un detalle que pesó en la deliberación fue la ausencia de 30 minutos de grabaciones de las cámaras de vigilancia del barco, correspondientes al intervalo entre la salida del bar y el momento en que la mujer fue hallada sin conocimiento.
Por qué los bares de cruceros funcionan diferente
En tierra firme, la legislación de la mayoría de estados obliga a los establecimientos a dejar de servir alcohol a clientes visiblemente ebrios. En altamar, esa supervisión es mucho más laxa. Los abogados de la demandante argumentaron que los camareros de cruceros rara vez cortan el suministro de bebidas, en parte porque el modelo de negocio de las navieras incentiva justo lo contrario.
Programas de consumo como los paquetes de bebidas ilimitadas permiten a cada pasajero adquirir hasta 15 tragos diarios, y los barcos están diseñados con estaciones de alcohol distribuidas de forma estratégica para maximizar las ventas.
Un patrón que se repite en la industria de cruceros
Este fallo no es un caso aislado. Otro tribunal condenó recientemente a la misma compañía a pagar más de 344.000 dólares a una pasajera de 62 años en circunstancias muy parecidas. Además, una demanda separada contra otra naviera alega que el personal sirvió al menos 33 bebidas a un pasajero antes de que este falleciera, lo que derivó en una acción legal por muerte por negligencia.
Estos casos envían un mensaje claro: aunque la responsabilidad principal recae en las compañías, los viajeros también deben tomar precauciones.
Antes de embarcar, conviene informarse sobre las políticas de alcohol del crucero, establecer límites personales de consumo y viajar acompañado de alguien que pueda intervenir en caso necesario. Si ocurre un incidente, documentar todo con fotos, videos y reportes médicos resulta fundamental para cualquier reclamación posterior.
La presión legal y mediática podría obligar a las navieras a replantearse sus prácticas de servicio de alcohol. Mientras tanto, la responsabilidad de cuidarse también viaja a bordo con cada pasajero.