
En lugar de invertir tiempo y recursos en la solución de los múltiples problemas en Cuba, el régimen comunista decidió hacerlo en otro evento propagandístico para demostrar apoyo al régimen de Nicolás Maduro.
En esta ocasión, el “Acto de Solidaridad con la República Bolivariana de Venezuela” se debe al despliegue militar de Estados Unidos en aguas internacionales del Caribe para combatir el tráfico de drogas. Además, esta semana se informó que el presidente Donald Trump ha dado autorización a la CIA para ejecutar operaciones letales en la nación sudamericana.
La manifestación, encabezada por el presidente designado Miguel Díaz-Canel y altos funcionarios del gobierno cubano en La Habana, incluyó banderas de ambos países y playeras con la imagen del fallecido dictador venezolano Hugo Chávez.
El evento, que también contó con la presencia de Pedro Infante Aparicio, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, estuvo marcado por consignas de apoyo mutuo entre los pueblos de Cuba y Venezuela.
Inclusive, se expresaron ideas fantasiosas en el sentido de que las naciones antillana y sudamericana cuentan con el poder militar para hacer frente a una hipotética intervención estadounidense.
“Cuba volvió a ser sede hoy de la solidaridad con Venezuela. Es la ratificación de un principio sagrado: quien se mete con Venezuela, se mete con Cuba. Somos una sola trinchera, un solo corazón en dos pueblos”, declaró el secretario de Organización del Partido Comunista, Roberto Morales Ojeda.
El mes pasado, el ministro de Interior, Justicia y Paz de Venezuela, Diosdado Cabello, aseguró que el ejército de la nación sudamericana sería el vencedor si comenzara un conflicto armado entre Washington y Caracas.
“Que se preparen a una guerra de 100 años si llegan a poner un pie en Venezuela. Saben ellos que, luego de 100 años, los vencedores seremos los bolivarianos”, destacó el número dos del gobierno socialista venezolano.
El desfile de solidaridad no solo estuvo plagado de discursos y consignas, sino que también incluyó una serie de presentaciones culturales y el canto de los himnos de ambos países.
Uno de los aspectos más indignantes de la marcha fue la presencia de trabajadores de la Unión Eléctrica (UNE), mientras la crisis del sector energético sigue sin una solución eficaz y continúan los apagones de más de 20 horas.
La conexión entre el gobierno cubano y el régimen venezolano se remonta a finales del siglo XX, cuando Fidel Castro y Hugo Chávez establecieron una fuerte alianza política y económica. Ambos países compartieron intereses comunes frente a las sanciones impuestas por EEUU, que buscaban presionar por un cambio de régimen en ambos países.
Mientras tanto, EEUU ha hundido al menos cinco lanchas con drogas y narcoterroristas vinculados a los carteles de los Soles y el Tren de Aragua, organizaciones delictivas relacionadas con el gobierno de Nicolás Maduro.
La Administración de Control de Droga (DEA, por sus siglas en inglés) mantiene una recompensa de 50 millones de dólares a cambio de información que conduzca a la captura de Maduro, por ser sospechoso del tráfico de cocaína hacia el territorio estadounidense.