
La organización independiente Mesa de Diálogo de la Juventud Cubana denunció la condena de cinco años de prisión impuesta al artista visual Fernando Almenares Rivera, conocido como Nando Obdc, tras un proceso judicial considerado injusto y motivado por razones políticas.
Según la información difundida en Facebook por la organización, Almenares fue hallado culpable del delito de “propaganda contra el orden constitucional”, a partir de acciones artísticas realizadas en agosto de 2024, cuando exhibió mensajes críticos en un tramo de la Carretera Monumental, en La Habana.
La propia resolución judicial reconoce que el artista no tiene antecedentes penales, aunque lo señala por relacionarse con personas consideradas opositoras, un argumento que ha sido interpretado como una forma de penalizar el disenso político.
La sentencia fue dictada tras un juicio celebrado el 26 de noviembre de 2025, calificado por activistas como carente de garantías y basado en acusaciones sin sustento sólido.
El caso del artista estuvo marcado desde el inicio por presuntas irregularidades. Nando Obdc, de 35 años, fue detenido el 31 de diciembre de 2024 en su vivienda del municipio habanero de La Lisa, sin que mediara citación previa ni orden judicial. Posteriormente, fue trasladado a una prisión en Güines, provincia de Mayabeque, donde permaneció incomunicado durante largos periodos.
A finales de julio de 2025, aún sin una resolución judicial definitiva, el artista inició una huelga de hambre como protesta por su prolongada reclusión y la ausencia de un juicio justo. En agosto de ese mismo año, la Mesa de Diálogo alertó que continuaba encarcelado sin pruebas concluyentes ni una vinculación directa demostrable con los hechos que se le atribuían.
Ante la condena, la organización exigió que los jueces firmantes del fallo —Kenia Reyes Lara, Jesús Pérez Benavides, Patricia González Vera, Gil Amado Payne Hernández y Simón Mario Reyes Balmaceda— fueran identificados como responsables de una sentencia que consideran represiva y arbitraria.
El encarcelamiento de Nando Obdc se inscribe en un patrón más amplio de persecución contra artistas, activistas y ciudadanos en Cuba, en un contexto de creciente represión del pensamiento crítico. Diversos colectivos reiteraron su exigencia de libertad inmediata para el creador y subrayaron que la expresión artística no constituye un delito, incluso cuando cuestiona al poder establecido.

