
Canadá amplió las reglas de ciudadanía por descendencia y abrió una nueva vía para personas nacidas fuera del territorio nacional que puedan demostrar un vínculo directo con un antepasado nacido en ese país, informó The New York Times.
La disposición, vigente desde diciembre, permite que descendientes de personas nacidas en Canadá, incluidos nietos, bisnietos o generaciones más lejanas, puedan solicitar el reconocimiento oficial de la nacionalidad, siempre que presenten pruebas documentales suficientes.
La medida modifica la antigua “norma de la primera generación”, que impedía transmitir la ciudadanía a hijos nacidos fuera de Canadá si el progenitor canadiense también había nacido en el extranjero.
Con el cambio, una persona puede intentar demostrar que desciende en línea directa de alguien nacido en territorio canadiense, aunque esa conexión familiar se remonte varias generaciones.

El proceso, sin embargo, no es automático. Las autoridades migratorias canadienses advierten que tener ascendencia canadiense lejana no garantiza la elegibilidad. Los solicitantes deben probar, con documentos oficiales, cada vínculo familiar entre ellos y el antepasado nacido en el referido país.
Entre los documentos aceptados pueden incluirse certificados de nacimiento, certificados de ciudadanía o naturalización, registros parroquiales, documentos civiles antiguos y otros archivos oficiales que permitan reconstruir la línea familiar.
Las pruebas genéticas no son suficientes para obtener este reconocimiento, según el Ministerio de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía de Canadá.
La carga probatoria puede ser compleja, sobre todo para quienes necesitan documentos de más de un siglo de antigüedad. En muchos casos, los interesados deben acudir a archivos provinciales, iglesias, registros civiles o bases históricas para encontrar actas de nacimiento, bautismo, matrimonio o defunción que permitan demostrar la relación familiar.
El cambio también protege a familias que antes quedaban excluidas por la norma de primera generación. En el caso de hijos nacidos o adoptados en el extranjero después del 15 de diciembre de 2025 por un progenitor canadiense también nacido fuera de Canadá, ese padre o madre deberá haber vivido en Canadá al menos tres años antes del nacimiento o la adopción para poder transmitir la ciudadanía.
Los cambios se produjeron tras una campaña legal de familias residentes en el extranjero que no podían transmitir la ciudadanía debido a las restricciones anteriores. A partir de una sentencia judicial, Canadá amplió el acceso a los descendientes de canadienses nacidos fuera del país antes del 15 de diciembre de 2025.
Aumentan las solicitudes desde Estados Unidos
El interés ya se refleja en las cifras oficiales. Las solicitudes aceptadas de ciudadanos estadounidenses para obtener la ciudadanía canadiense por descendencia aumentaron casi 50% en enero frente al mismo mes de 2024. Pasaron de 1.715 a 2.470, según datos del Ministerio de Inmigración.
Entre el 15 de diciembre y el 31 de enero, Canadá tramitó unas 6.280 solicitudes de prueba de ciudadanía. De ellas, 1.480 fueron confirmadas bajo las nuevas normas, lo que evidencia que una parte importante de los expedientes no logra superar el proceso de revisión inicial.
La demanda de registros históricos también creció. Los Archivos de Nueva Escocia reportaron cerca de 1.500 solicitudes de copias oficiales en los tres primeros meses de 2026, frente a unas 260 en todo 2024.
