
Una directiva emitida por el primer ministro de Cuba, Manuel Marrero Cruz, dicta la intervención de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) por parte del Consejo de Ministro.
Según la versión oficial, la medida, publicada en la Gaceta Oficial, busca fortalecer el rol de la entidad en la administración fiscal y ofrecerle mayores herramientas para hacer frente a los procesos tributarios en Cuba.
Ahora, todo el proceso recaudatorio de tributos e impuestos pasa a depender directamente del Consejo de Ministros. El Decreto 129 otorga a la ONAT la condición de entidad nacional subordinada al Consejo de Ministros, lo que podría implicar cambios en la estructura y eficiencia de la administración tributaria del país.
Según lo publicado en Gaceta Oficial, bajo la supervisión del Consejo de Ministros, la ONAT debe enfocarse en “la gestión de los procesos tributarios y los relacionados con el plan y el presupuesto de gastos, ganando mayor autoridad y reconocimiento social”.
Un artículo del diario oficialista Granma justifica la medida como parte del perfeccionamiento de la administración fiscal y lo cataloga como un paso hacia una mayor eficiencia y transparencia de la ONAT.
Se detallan funciones como la asistencia a contribuyentes, el uso de tecnologías informáticas y el control fiscal, además de sanciones por evasión fiscal. Sin embargo, lo que no se menciona es cómo esta reforma podría impactar directamente en los contribuyentes y en la burocracia, que históricamente ha sido un obstáculo para la correcta implementación de políticas fiscales en Cuba.
La centralización de la administración tributaria en un órgano subordinado directamente al Consejo de Ministros plantea dudas sobre la verdadera “independencia” que se busca, ya que sigue estando bajo el control de la misma élite política que ha gestionado la crisis económica del país.
Si bien las autoridades gubernamentales insisten en que la ONAT será ahora “más ágil” y “cercana al ciudadano”, el reconocimiento social que se menciona no es más que una táctica para mejorar la imagen de la administración tributaria.
En países democráticos, como en muchas economías de libre mercado, los sistemas tributarios tienden a ser más transparentes y están diseñados para beneficiar a los ciudadanos, con mecanismos claros de control y sanción.
En Europa o América del Norte, los sistemas tributarios suelen fomentar la cooperación voluntaria de los ciudadanos y se basan en la confianza y la transparencia. En Cuba, sin embargo, el énfasis parece estar en el control, la vigilancia y las sanciones, lo que no favorece un ambiente de colaboración entre la administración tributaria y los contribuyentes.
¿Quiénes están en el Consejo de Ministros?
En Cuba, el Consejo de Ministros es el órgano superior de la administración del Estado. Es el encargado de ejecutar las políticas y decisiones del gobierno, así como de implementar las leyes aprobadas por la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Está compuesto por el presidente de la República, el primer ministro, los viceprimeros ministros, los ministros de los diferentes sectores del gobierno y, en algunos casos, otros altos funcionarios. Además, los viceprimeros ministros son nombrados por el presidente y tienen a su cargo diversas áreas del gobierno.
El jefe del Consejo de Ministros es el primer ministro. En la actualidad, el cargo lo ocupa Manuel Marrero Cruz, quien fue designado en diciembre de 2019. El número exacto de integrantes del Consejo de Ministros puede variar, ya que depende de la cantidad de ministerios y de funcionarios de alto rango que sean designados.