
Javier Martín Gutiérrez, campeón cubano de MMA conocido como “Spiderman”, se encuentra detenido en Villa Marista, sede de la Seguridad del Estado en La Habana, después de una semana de protestas públicas contra el régimen cubano por la situación social del país.
Tres días antes de su violenta detención por parte de varios agentes, el atleta concedió una entrevista al medio independiente CubaNet, donde conversó a detalle sus ideas y repudio al régimen castrista.
Gutiérrez, de 34 años, explicó que sus protestas respondían a un desgaste acumulado por años ante la crisis nacional. A su juicio, detrás de cada acto de inconformidad existe un estrés social profundo, provocado por el deterioro económico, la pérdida de valores y la falta de respuestas del poder.
“Nos hemos vuelto una sociedad mala. Mala con nosotros mismos, de cubano a cubano. Y eso es lo que estoy demostrando también, que no hay apoyo entre nosotros mismos. Hay más personas de la Seguridad del Estado, vigilándome, que sociedad. Es como si todo el mundo trabajara en contra de sí mismo sin darse cuenta”, manifestó.
En sus declaraciones, también criticó el miedo que, según él, paraliza a muchos cubanos. Afirmó que varias personas comparten en silencio sus mismas preocupaciones, pero prefieren no expresarlas para evitar problemas con las autoridades. “Es más fácil darme por loco que aceptar su realidad de cobardía”, dijo al referirse a quienes lo han cuestionado por protestar.
El atleta se definió abiertamente como anticomunista. Aseguró que el sistema comunista en Cuba ha demostrado durante casi siete décadas que no funciona y denunció la ausencia de diálogo por parte de las autoridades. Según su criterio, el gobierno no busca conversar con quienes protestan, sino desacreditarlos, vigilarlos o neutralizarlos.
Gutiérrez relató que la Seguridad del Estado no lo había citado directamente antes de su detención, pero sí habría acudido al centro de trabajo de su madre para preguntarle si él padecía problemas nerviosos o consumía drogas.
Para el atleta, esa maniobra buscaba construir una narrativa que permitiera desacreditar sus reclamos y presentar sus protestas como un problema personal, no político ni social.
Durante la entrevista, el joven enumeró varios de los problemas que observa en las calles cubanas. Mencionó el aumento de las drogas, la prostitución, niños pidiendo dinero, mujeres con hijos buscando comida en la basura, hombres alcoholizados y adolescentes vinculados a hechos delictivos.
El deportista insistió en que su objetivo no era individual, sino social. Dijo que aspira a un cambio profundo en Cuba y que no puede seguir aceptando la normalización del deterioro. También afirmó que no siente miedo a la Seguridad del Estado, aunque reconoció que un eventual arresto serviría para mostrar, en sus palabras, la incoherencia del sistema.
Gutiérrez vinculó su caso con el de otros jóvenes reprimidos por alzar la voz. Señaló que en Cuba existen presos políticos, incluso menores de edad, y cuestionó la pasividad nacional e internacional ante esa realidad. Para él, el régimen ha demostrado que está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para conservar el control.
¿Cómo ocurrió el arresto del luchador Javier Martún Gutiérrez?
El arresto de Martín Gutiérrez ocurrió en la calle 90, entre 41 y 43, en el municipio de Marianao, cerca del complejo deportivo Jesús Menéndez, generando gran alarma tanto entre sus familiares como en la comunidad.
Según testigos, los agentes de la Seguridad del Estado se desplazaban en un vehículo negro y, antes de llevarse al joven, le propinaron una golpiza brutal, tratándolo como si fuera un delincuente peligroso.
Lourdes Gutiérrez, madre de Javier Ernesto, informó a Martí Noticias que varios vecinos y transeúntes le dijeron que su hijo fue severamente golpeado por las autoridades durante su detención. Gutiérrez, quien ha sido campeón en torneos organizados por el INDER, aclaró que dichos eventos son financiados principalmente por capital privado.