
En medio del creciente control migratorio establecido en Rusia en los últimos meses, tres cubanos sin documentos fueron arrestados y deportados de la región de Tver, situada en la zona del curso alto del río Volga, al oeste del país.
Según informó el diario ruso AB News, los antillanos habían ingresado de manera irregular a la nación euroasiática entre 2021 y 2022. Ante esta situación, los tres fueron declarados culpables de violar el inciso 1.1 del artículo 18.8 del Código de Infracciones Administrativas de la Federación Rusa.
Como consecuencia, se les impuso una multa de 2.000 rublos (equivalente a unos 22 dólares), como la sanción no fue apelada por ni uno de los implicados, la multa se hizo efectiva de inmediato y seguidamente procedió el traslado a la Isla.
Este suceso se enmarca en una serie de redadas organizadas por las autoridades rusas en el distrito municipal de Udomelsky, en la región de Tver, como parte de una campaña para identificar y deportar a extranjeros que residen ilegalmente en Rusia. Este territorio es un importante centro industrial y de transporte, lo que ha motivado a las autoridades a reforzar las medidas de control migratorio.
A inicios de agosto, el presidente ruso Vladímir Putin, firmó una nueva ley de inmigración que endurece significativamente el control sobre los extranjeros que residen en el país. Esta normativa establece la creación de un registro de personas bajo control que será gestionado por el Ministerio del Interior y el Gobierno, lo que incrementa la vigilancia sobre los migrantes.
La ley tiene como objetivo presionar a los extranjeros que permanecen en Rusia de manera ilegal para que regularicen su situación migratoria. Según la versión oficial, ellos deben cumplir con una serie de obligaciones, como respetar la constitución y las leyes rusas, preservar el medio ambiente y los recursos naturales, así como los valores culturales y regionales del país.
Asimismo, se les exige respetar los “valores morales rusos”, abstenerse de hacer propaganda de la homosexualidad y respetar la historia del “pueblo soviético” en su lucha contra el fascismo.
Además, la nueva legislación restringe la movilidad de los extranjeros dentro del territorio ruso, prohíbe el cambio de residencia sin permiso del Ministerio del Interior, y limita su capacidad para casarse, registrar actividades comerciales, abrir cuentas bancarias o realizar transferencias de dinero, excepto para comprar alimentos por un monto máximo de 30.000 rublos mensuales (unos 350 dólares) y para adquirir boletos de salida del país.
La Policía rusa ha recibido autorización para ingresar en domicilios y otros establecimientos donde se sospeche que se encuentran migrantes en situación irregular, y cuenta con la potestad de deportar a ciudadanos extranjeros sin necesidad de un proceso judicial.
Como parte de estos operativos, en abril unos 10 migrantes cubanos fueron detenidos en Kazán, capital de Tartaristán, Rusia. De acuerdo con un comunicado oficial, ellos fueron arrestados durante una redada en el mercado de Rodina. Tras no poder demostrar que eran turistas, terminaron presentados ante un tribual, que dictaminó su expulsión del país por “actividad laboral ilegal”.


Como las deportaciones las hace Rusia, nadie protesta, ni lo usan para ataques ideologicos, pero en US hay millones de immigrantes ilegales y cuando deportan 40 el ruido que hacen las noticias es horrible.