
La Corte Suprema de Estados Unidos ha permitido al presidente Donald Trump reanudar su plan para desmantelar el Departamento de Educación y proceder con el despido de casi 1.400 empleados.
Este fallo se dio tras la suspensión de una orden emitida por el juez federal Myong Joun en Boston, quien había bloqueado los despidos de forma temporal y cuestionado el plan del gobierno.
El fallo, que contó con el disenso de los tres jueces liberales, suspende la orden de Joun, quien había advertido que los recortes de personal “probablemente paralizarían al Departamento de Educación”.
A pesar de estas preocupaciones, la Corte Suprema permitió que el gobierno de Trump reanudara el proceso para llevar adelante uno de los compromisos más destacados de su campaña: la reducción de la burocracia federal, específicamente en el sector educativo.
El gobierno de Trump ha defendido la medida, alegando que como jefe del poder ejecutivo, el presidente tiene la última autoridad sobre las decisiones de personal y la administración de agencias federales. La secretaria de Educación, Linda McMahon, celebró la decisión de la Corte Suprema, calificando como “obvio” el derecho de Trump a tomar tales decisiones.
Sin embargo, la decisión de la Corte ha sido criticada por jueces como Sonia Sotomayor, quien, en su opinión disidente, calificó la acción del gobierno como una violación de la ley que debería ser controlada por el poder judicial, no acelerada. Según Sotomayor, permitir este tipo de medidas sin el adecuado control judicial podría sentar un precedente peligroso.
El plan de recortes de personal ha sido objeto de múltiples desafíos legales. Los críticos argumentan que estos despidos afectarían negativamente la capacidad del Departamento de Educación para cumplir con sus responsabilidades, incluida la distribución de ayuda financiera, la gestión de la educación especial y la supervisión de los derechos civiles en las escuelas.
Además, el gobierno de Trump enfrenta varias demandas estatales relacionadas con la congelación de miles de millones de dólares en fondos para programas educativos, como los cuidados fuera del horario escolar y los programas de verano.
Como era de esperarse, las reacciones en las redes sociales no se hicieron esperar. Algunos usuarios indicaron que la medida serviría para “limpiar” el sistema público y otros, en cambio, creen que lo que busca el mandatario estadounidense es “crear más ignorantes como los que votaron por él”, se lee en un mensaje al final de la publicación.
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