
Recientemente, se volvió a viralizar un video de un impactante hallazgo ocurrido en la costa del Pacífico de Costa Rica, cuando un grupo de pescadores artesanales capturó accidentalmente un tiburón nodriza de color naranja intenso y ojos blancos. El hecho no tiene precedentes, por lo que despertó la atención de la comunidad científica internacional.
El ejemplar, de aproximadamente dos metros de longitud, fue atrapado a 37 metros de profundidad cerca del Parque Nacional Tortuguero, durante una excursión de pesca deportiva organizada por la empresa Parismina Domus Dei.
Los pescadores Garvin Watson y Pablo Solano fueron quienes lograron sacar del agua al inusual animal, cuya apariencia sorprendió de inmediato. La empresa notificó el hecho a especialistas marinos, y el tiburón fue trasladado posteriormente a la Universidad Federal de Río Grande, en Brasil, para su análisis, según informó el medio alemán Deutsche Welle (DW).
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De acuerdo con los investigadores, se trata del primer ejemplar documentado de un tiburón nodriza completamente naranja. Este fenómeno cromático, hasta ahora no reportado en la especie, podría deberse a una alteración genética conocida como leucismo, una condición que afecta la pigmentación sin causar albinismo total. Sin embargo, los científicos aún esperan resultados de laboratorio para confirmar la hipótesis.
El biólogo marino costarricense Andrés Ureña explicó que los casos de leucismo en tiburones son extremadamente raros. “Hemos registrado individuos con manchas o despigmentación parcial, pero nunca un ejemplar completamente naranja. Este hallazgo amplía nuestro conocimiento sobre la diversidad genética en especies marinas tropicales”, comentó en entrevista con medios locales.
El descubrimiento ha generado interés internacional. Instituciones científicas de Estados Unidos y Europa han solicitado muestras genéticas para comparar con bases de datos de tiburones nodriza (Ginglymostoma cirratum), especie común en el Atlántico occidental y el Caribe. Este tipo de colaboración permitirá determinar si el caso de Costa Rica representa una mutación aislada o una variación con posibles implicaciones evolutivas.
El evento también ha reavivado el debate sobre el impacto de la pesca y el cambio climático en las poblaciones marinas. Organizaciones ambientalistas locales señalaron que el aumento de la temperatura del océano y la contaminación podrían estar influyendo en alteraciones genéticas o comportamentales en algunas especies.
El Ministerio de Ambiente y Energía de Costa Rica confirmó que el hallazgo será incluido en el registro nacional de biodiversidad marina. Mientras tanto, el tiburón permanece bajo estudio en Brasil, donde especialistas realizarán pruebas genéticas y de pigmentación para determinar las causas exactas de su peculiar coloración.
El suceso no solo amplía el conocimiento sobre las especies del Pacífico costarricense, sino que también refuerza la importancia de la pesca responsable y la cooperación científica regional. El mar, una vez más, recuerda que aún guarda secretos que desafían la comprensión humana.

