
En medio de una plaga de mosquitos y del aumento no tan silencioso de casos de dengue en todo el país el gobierno de algunas provincias de Cuba ha tenido que frenar los esfuerzos de fumigación debido a la aguda falta de combustible.
Santiago de Cuba enfrenta una nueva presión sanitaria mientras la falta de combustible limita las fumigaciones contra el mosquito Aedes aegypti.
La provincia mantiene altos niveles de infestación y tres municipios continúan con transmisión declarada de dengue, pero las autoridades reconocen que el control del mosquito depende de la cantidad de combustible disponible en cada territorio.
La advertencia fue realizada por Yaimara Gutiérrez de la Cruz, directora del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología. La funcionaria informó que Santiago de Cuba, Palma Soriano y Contramaestre mantienen transmisión de arbovirosis.
Aunque el riesgo de enfermar disminuyó respecto a la semana anterior, el índice de infestación continúa elevado. En Segundo Frente también aumentaron ligeramente las consultas por cuadros de fiebre sin una causa determinada.
El problema es que una de las principales herramientas para reducir la cantidad de mosquitos adultos no puede aplicarse con la frecuencia necesaria. Las autoridades reconocieron que las fumigaciones tendrán que realizarse de acuerdo con la disponibilidad de combustible de cada municipio.
En abril, la situación sanitaria de Santiago de Cuba ya mostraba un deterioro. En ese momento, las autoridades admitieron que el índice de Aedes aegypti superaba el promedio de los cinco años anteriores y reconocieron dificultades para fumigar y eliminar los focos debido a la escasez de combustible.
Más de 7.000 casos y cuatro serotipos de dengue en Cuba
El escenario no se limita a Santiago de Cuba. Datos recopilados por el Global Dengue Observatory de la London School of Hygiene & Tropical Medicine situaban en más de 7.100 los casos de dengue registrados en Cuba durante 2026 a mediados de septiembre. La cifra se encontraba muy por encima de lo esperado para ese momento del año.
Además, el Ministerio de Salud Pública confirmó desde junio la circulación simultánea de los cuatro serotipos del dengue en el país. Esto aumenta la complejidad del panorama porque una persona puede infectarse más de una vez y una segunda infección puede presentar mayor riesgo de desarrollar dengue grave.

El mosquito Aedes aegypti también transmite otras enfermedades. Entre ellas están el chikungunya y el zika. La presencia del vector en un contexto de basura acumulada, agua almacenada y dificultades de saneamiento aumenta las posibilidades de transmisión.
Hospitales con pocos recursos para enfrentar otra ola
El problema adquiere mayor importancia por el estado de la red sanitaria cubana. En agosto, el propio Gobierno reconoció que el país disponía de apenas 30% de los medicamentos del cuadro básico y que unas 98.500 personas esperaban por una cirugía.
La escasez también alcanza materiales básicos. En septiembre, se el caso de una niña que no pudo recibir atención en un policlínico de Baracoa porque no había algodón.
Otro caso ocurrido en Isla de la Juventud terminó con la muerte de una joven de 27 años que padecía dengue hemorrágico, según familiares citados por el medio, quienes denunciaron que el hospital no tenía suero disponible.
Estos problemas reducen la capacidad de respuesta si aumentan los casos graves. Un brote de dengue no requiere solamente fumigación. También necesita medicamentos, hidratación, análisis, personal médico, camas y equipos para vigilar a los pacientes que desarrollen complicaciones.

La situación epidemiológica tampoco se limita al dengue. El MINSAP reconoció recientemente la circulación simultánea de varias enfermedades, incluyendo dengue, chikungunya, infecciones respiratorias, hepatitis y enfermedades diarreicas agudas.
La falta de combustible afecta mucho más que la fumigación
La escasez de combustible también complica el traslado de enfermos y trabajadores sanitarios. En junio, el transporte interprovincial sufrió nuevos recortes de frecuencias y capacidades por el déficit de combustible.
En Santiago de Cuba, el costo del transporte aumentó en Songo-La Maya. Algunos recorridos hacia Santiago llegaron a costar entre 700 y 1.000 pesos, mientras los boletos de tren se encuentran hasta 1.500 pese a su notable deterioro.
Así, el combustible se convierte en un problema que atraviesa varias áreas al mismo tiempo: dificulta combatir al mosquito, encarece el traslado de los pacientes y limita el funcionamiento de servicios esenciales.
