
El viceprimer ministro cubano Eduardo Martínez Díaz reconoció este viernes un deterioro en varios indicadores del sistema de salud del país, al informar un aumento de la mortalidad infantil, largas listas de espera para cirugías y una disminución en la supervivencia de niños con cáncer.
Las declaraciones fueron realizadas durante una emisión del programa oficial Mesa Redonda, donde el funcionario atribuyó la situación a dificultades económicas y al impacto de las sanciones estadounidenses.
Durante su intervención, Martínez Díaz explicó que la mortalidad infantil aumentó hasta 9.3 fallecimientos por cada mil nacidos vivos, una cifra superior a los mejores registros alcanzados anteriormente por el país.
También indicó que más de 100.000 personas permanecen esperando procedimientos quirúrgicos, incluidos más de 10.000 menores de edad.
El funcionario señaló además que el tratamiento de enfermedades oncológicas infantiles se ha visto afectado por problemas con el suministro de medicamentos especializados.
Según explicó, la falta de citostáticos obligó a retrasar o interrumpir tratamientos en algunos pacientes, lo que coincidió con una reducción en los niveles de supervivencia registrados en niños con cáncer.
La situación se desarrolla en medio de una crisis sanitaria que desde hace meses muestra dificultades en distintas áreas del sistema de salud cubano. Hospitales y farmacias estatales enfrentan escasez prolongada de medicamentos, insumos médicos y personal especializado.
En distintos momentos se ha informado sobre faltantes de diferentes medicamentos, incluyendo los básicos como antibióticos, analgésicos, antihipertensivos, pero también medicamentos oncológicos y productos básicos utilizados en tratamientos y procedimientos médicos.
La falta de recursos también ha sido asociada a denuncias realizadas por familiares y pacientes en diferentes provincias, con casos relacionados con demoras en atención médica y suspensión de tratamientos por ausencia de medicamentos.
También se han denunciado situaciones donde familiares tuvieron que buscar por su cuenta materiales como jeringuillas, guantes, gasas o medicamentos para completar procedimientos hospitalarios.
A esto se suma la ausencia de ambulancias y traslados debido a la escasez de combustible y piezas de repuesto, y la poca preparación de médicos y personal sanitario, que lleva a negligencias médicas.
La reducción de profesionales disponibles ha generado una mayor carga laboral y dificultades para cubrir servicios en algunos centros de salud.
Las autoridades cubanas continúan atribuyendo la mayor parte de la crisis al embargo estadounidense. Sin embargo, las sanciones vigentes mantienen excepciones relacionadas con alimentos, medicamentos y productos médicos.
Analistas y organizaciones independientes han señalado que además de factores externos existen problemas internos asociados con limitaciones económicas, decisiones administrativas y falta de inversión acumulada durante años en infraestructura y recursos sanitarios.
Las declaraciones del viceprimer ministro ocurren mientras el sistema de salud enfrenta crecientes cuestionamientos por parte de la población debido a las dificultades para acceder a tratamientos, medicamentos y servicios médicos básicos.