
La inflación en Cuba ha encarecido de forma severa el acceso a teléfonos móviles en un contexto de bajos salarios y una creciente dependencia de la conectividad. Desde 2020 a la fecha, los cubanos enfrentan un reto económico al tratar de conseguir móviles para cubrir necesidades como estudiar, trabajar, comunicarse o realizar trámites.
El aumento del acceso a internet y la expansión de los servicios digitales han disparado la demanda de teléfonos en la Isla. Datos oficiales indican que el número de usuarios de telefonía móvil pasó de cinco millones a más de 7,8 millones en apenas cinco años.
De ese total, 6,6 millones acceden a internet a través de redes 3G y 4G, una cifra que confirma la importancia creciente de estos dispositivos en la vida cotidiana de la Isla.
Sin embargo, ese crecimiento no ha estado acompañado por una mayor facilidad para adquirir los equipos. Los cubanos solo tienen como una opción formal para comprar móviles a la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa).
El costo del celular en el mercado formal de Cuba
El monopolio en telecomunicaciones vende teléfonos exclusivamente en moneda libremente convertible (MLC), una modalidad que excluye de entrada a muchos ciudadanos que cobran en pesos cubanos y no tienen acceso estable a divisas.
Actualmente, esta empresa del gobierno ofrece modelos del Samsung A226 a un precio de 388 MLC. En el mercado informal de divisas, esa cifra equivale a más de 100.000 pesos cubanos.
El contraste se hace mayor cuando se compara con mercados internacionales, donde ese mismo modelo puede comprarse por mucho menos, dejando al descubierto la desconexión entre los precios locales y el contexto global.
Los precios oficiales son elevados incluso para modelos de gama básica. Algunos equipos superan los 170 MLC, mientras otros sobrepasan los 500 MLC. Llevados al cambio informal, esos valores representan montos que superan con amplitud el salario medio mensual, ubicado en torno a 6.649 pesos cubanos.
El costo de los celulares en el mercado informal de Cuba
Ante esa realidad, muchos cubanos optan por el mercado informal. Plataformas digitales y redes de compraventa ofrecen una mayor variedad de marcas y modelos, entre ellos Xiaomi, Samsung y Apple. Los precios oscilan desde unos 110 dólares hasta más de 900, en dependencia del equipo, el estado del producto y su procedencia.
En la plataforma de Revolico, el Galaxy S26 Ultra es ofrecido en 1.490 USD; los iPhone 17 Pro-Max o 16 Pro-Max se encuentran entre los 1.450 USD y 1.980 USD; y equipos Xiaomi rondan los 210 USD.
La mayoría de esos teléfonos llega desde países como Panamá o Guyana, pero esa vía también implica desventajas. En muchos casos, los equipos se venden sin garantía, lo que deja al comprador sin respaldo ante fallos técnicos o problemas de funcionamiento.
A eso se suman otros riesgos, como estafas, dispositivos robados o incompatibilidades con las redes nacionales. Algunos teléfonos requieren configuraciones adicionales para operar correctamente en Cuba, lo que complica aún más una compra que ya resulta costosa.

