
La reciente autorización por parte de Estados Unidos para que sus petroleras vendan combustible a las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) privadas en Cuba ha generado controversia.
Pero uno de los puntos más importantes es el encarecimiento del petróleo y la gasolina que llega a Cuba a través de ISO tanques. Por ser en pequeñas cantidades, la economía de escala juega en contra del comprador.
Según el economista cubano Pedro Monreal, este proceso podría generar un alivio muy moderado en la escasez de algunos combustibles. Sin embargo, también podría producir efectos negativos sobre el poder adquisitivo de los hogares cubanos debido al aumento de los precios.
Monreal asegura que, a pesar de que esta medida podría flexibilizar algo la oferta de combustible, el precio final para los consumidores será significativamente más alto debido a los costos adicionales asociados con el transporte y la importación del combustible.
El suministro marítimo de combustible en ISO tanques es común en la región del Caribe, principalmente bajo situaciones específicas, como volúmenes moderados para entregas rápidas o cuando las cadenas tradicionales de suministro se interrumpen.
No obstante, esta modalidad tiene un costo mucho mayor que el transporte a través de buques supertanqueros que pueden entregar cientos de miles de barriles en una sola carga.
De acuerdo con Monreal, el rango de costo para transportar un litro de combustible en ISO tanques en el Caribe varía entre 0.09 y 0.19 dólares por litro, lo que representa hasta cinco veces más caro que el transporte en buques tanques, cuyo costo oscila entre 0.018 y 0.037 dólares por litro.
A este costo de transporte se deben añadir otros factores, como el precio base del combustible (“rack Price”), costos adicionales por exportación, documentación, tasas y otros márgenes comerciales.
Según informaciones circulando en las redes sociales, en la zona del Mariel se estaría ofreciendo combustible a un precio de entre 2.50 y 3.50 dólares por litro, lo que equivale a un costo de entre 1.500 y 1.750 pesos cubanos por litro, un precio considerablemente más alto para los consumidores.
Preocupación en las redes sociales: ¿Para quién se destinará este combustible?
La importación de combustible bajo esta nueva modalidad ha causado una gran preocupación entre muchos cubanos en las redes sociales. Para algunos, esta medida parece más un intento de prolongar la vigencia del actual régimen que una solución real a los problemas económicos del país.
Existen temores de que el combustible importado a través de isotanques no se destine a sectores que lo necesiten urgentemente, como las ambulancias o los servicios médicos, sino que se utilice para fortalecer la maquinaria represiva del régimen, como las patrullas y vehículos policiales.
En este contexto, un usuario anónimo expresó su preocupación en un mensaje dirigido a la comunidad cubana. “Este combustible solo servirá para extender la agonía de nuestro pueblo”, señaló, añadiendo que la mayor parte de los recursos se destinaría a las fuerzas represivas y a la acumulación de reservas para una posible guerra, mientras que los cubanos comunes seguirían luchando con la escasez y la inflación.
Además, alertó que el pequeño porcentaje que podría destinarse a la venta a la población no aliviará los problemas básicos del pueblo cubano, ya que los precios serían inaccesibles para la mayoría.

