
El Observatorio Cubano de Conflictos (OCC) reportó un nuevo récord de protestas y denuncias en Cuba, alcanzando un total de 1.326 casos en noviembre de 2025. Este número supera en más de 70 incidentes el récord previo de 1.249 protestas registrado en octubre, marcando por quinta vez consecutiva un aumento en las acciones cívicas en la isla.
El aumento de manifestaciones se centró principalmente en la crisis sanitaria derivada de una epidemia de arbovirus, que afectó a cerca de 3 millones de cubanos. El retraso en la respuesta del gobierno, que demoró casi cuatro meses en abordar la situación, ha sido calificado por el OCC como un “genocidio silencioso”.
A pesar de que el gobierno ha reportado oficialmente solo 33 fallecidos, el OCC ha identificado al menos 87 muertes mediante fuentes no oficiales, especialmente a través de las redes sociales.
La epidemia de arbovirus fue la principal causa de 346 de las protestas en noviembre, según el OCC. La falta de recursos y medicamentos para hacer frente a la emergencia sanitaria se ha combinado con una serie de problemas estructurales en el sistema de salud, como el colapso del sistema eléctrico, los vertederos de basura y la escasez de personal y equipamientos médicos.
Además, la crisis se vio intensificada por los efectos del huracán Melissa, que afectó gravemente las provincias orientales de Cuba. La falta de electricidad, agua potable y recursos básicos en estas zonas desató 324 protestas contra el gobierno, sumándose a las 138 denuncias relacionadas con la crisis de servicios públicos. La situación se agravó por la falta de asistencia en las regiones afectadas por el huracán, donde los damnificados se vieron abandonados a su suerte, sin acceso a alimentos o recursos básicos.
A la par, la escasez de alimentos y el aumento de los precios de la canasta básica generaron 128 protestas más. La situación económica ha llegado a niveles alarmantes, con un cartón de 30 huevos alcanzando un precio récord de 3.400 pesos, más de la mitad del salario mensual promedio. En particular, en la región oriental afectada por el huracán, los testimonios de personas como Grettel, madre de cuatro hijos en Holguín, que perdió su hogar y propiedades, destacan la desesperación por la falta de alimentos.
El descontento social también se reflejó en protestas por la falta de vivienda, con 88 manifestaciones registradas por el OCC en noviembre. Las personas desplazadas por el huracán o cuyos hogares fueron dañados exigieron soluciones inmediatas ante la indiferencia de las autoridades, que mostraron poca disposición a atender las necesidades más urgentes de los ciudadanos.
La inseguridad ciudadana y los delitos también contribuyeron a la creciente tensión en la isla, con 104 denuncias por violencia social, criminal y de género, incluyendo el asesinato de 12 personas. A pesar de los esfuerzos gubernamentales por minimizar los informes sobre la criminalidad, los ciudadanos expresaron su temor y frustración ante la creciente violencia en las calles.
El mes de noviembre cerró con 74 actos represivos, que incluyeron arrestos, asedios y amenazas contra opositores, periodistas y activistas. La represión se extendió a todos los sectores de la sociedad, desde las redes sociales hasta las calles, donde las denuncias se intensificaron.
El gobierno continúa atacando a los periodistas independientes y activistas con campañas de desprestigio, como ocurrió con la publicación El Toque, y persiste en su estrategia de desgaste contra los presos políticos.
A medida que el descontento social crece, la presión sobre el gobierno cubano aumenta, con voces cada vez más fuertes exigiendo un cambio en la dirección del país y cuestionando la falta de respuestas ante las crisis humanitarias, sanitarias y sociales que atraviesa la nación.