
El régimen castrista confirmó que recientemente sostuvo en La Habana una reunión con una delegación de Estados Unidos. En el encuentro participaron secretarios adjuntos del Departamento de Estado de EEUU y, por la parte cubana, un viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba (Minrex).
Así lo confirmó este lunes el subdirector general a cargo de EEUU del Minrex, Alejandro García del Toro, en declaraciones al diario oficialista Granma. Su pronunciamiento en portada llega después de varios reportes de la prensa estadounidense que revelaron en exclusiva los contactos directos y de alto nivel entre ambos gobiernos.
Según García del Toro, el asunto se manejó con discreción por tratarse de una cuestión “sensible”, pero reconoció que el intercambio sí ocurrió en territorio cubano.
El funcionario intentó fijar la versión oficial de La Habana al asegurar que durante la reunión ninguna de las partes estableció plazos ni formuló planteamientos conminatorios, en contraste con lo publicado por medios estadounidenses en las últimas horas.
Según trascendió, EEUU le habría dado a Cuba dos semanas para que liberara presos políticos de alto perfil como Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Osorbo. Lo anterior, como una muestra de buena fe de que la cúpula castrista está dispuesta a dar pasos concretos en las exigencias de la administración Trump.
El funcionario del Minrex dijo además que el diálogo transcurrió de forma “respetuosa y profesional”. Con esa afirmación, la parte cubana buscó desmarcarse de la narrativa que apuntaba a una escalada diplomática marcada por exigencias concretas de Washington.
Hasta esta declaración, Cuba no había respondido oficialmente a los informes difundidos por la prensa de EEUU sobre supuestas conversaciones reservadas en la capital.
De acuerdo con García del Toro, la prioridad de la delegación cubana fue reclamar el fin del “cerco energético” contra el país. El funcionario calificó esa política como un acto de coerción económica, un castigo injustificado para la población y una forma de presión contra estados soberanos que decidan exportar combustible a Cuba.
La prensa estadounidense, sin embargo, había descrito esas conversaciones en otros términos. Reportes de AP, Axios y USA Today situaron las reuniones alrededor del 10 de abril de 2026 y las vincularon con la grave crisis humanitaria y económica de la Isla, así como con nuevas presiones diplomáticas de la administración de Donald Trump.
Según esas publicaciones, Washington acudió al encuentro con una agenda más amplia y exigente. Entre las demandas atribuidas a Trump figuraban el fin de la represión política, reformas económicas y la apertura a inversiones como Starlink para ofrecer internet satelital gratuito.
También se habría planteado el reclamo de compensaciones por propiedades confiscadas en 1959 y la advertencia de un posible colapso si no se producían avances. Nada de eso fue confirmado por el funcionario cubano en su declaración a Granma.
En el mismo contexto, la prensa estadounidense señaló que en los encuentros participó Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, junto a altos funcionarios cuyos nombres no fueron revelados públicamente. También indicó que el secretario de Estado, Marco Rubio, no asistió.
Antes de esta admisión oficial, el cubanoamericano Rubio había desacreditado en varias ocasiones todos los rumores que señalaban detalles más específicos sobre negociaciones con La Habana.
De acuerdo con el contenido divulgado, Rubio calificó como “fake news” reportes de medios como USA Today y The New York Times, y acusó a esas publicaciones de apoyarse en “charlatanes y mentirosos”. Incluso sostuvo que solo él y el presidente Trump conocían los detalles reales de cualquier contacto con Cuba.
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