
Un testigo compartió con Periódico Cubano detalles de una muerte ocurrida recientemente en un parque de La Habana, que podría estar relacionada con la creciente inseguridad alimentaria y la falta de atención médica en el país.
El suceso tuvo lugar en la intersección de 23 y G, donde el lector vio a un hombre de la tercera edad recostado en el banco de un parque, donde había llegado una unidad de Medicina Legal y patrullas de la Policía Nacional Revolucionaria.
El cuerpo fue cubierto rápidamente y quedó bajo la custodia de agentes mientras se concretaba el proceso para su traslado. El testigo comentó que no pudo tomar fotos de la impactante escena.
Después de una hora, una pareja se sentó en el mismo banco sin enterarse de que ahí había muerto un anciano, cuya identidad aún es desconocida. Hasta el momento no existe un reporte oficial sobre este caso.
La falta de medicamentos, la escasez de alimentos y la ineficiencia del sistema de salud pública están pasando factura a una población que se encuentra en una situación de desamparo cada vez más crítica.
El mismo Estado cubano ha reconocido que no tiene capacidad para atender a este sector al autorizar al sector privado la apertura de asilo de ancianos, según resolución publicada en la Gaceta Oficial No. 35 del 21 de abril de 2026.
La resolución define los requisitos que deben cumplir las residencias privadas de cuidado, marcando un nuevo camino para la expansión de este tipo de servicios en la Isla. Sin embargo, algunos de ellos no los cumplen ni las propias instituciones del Estado.
Anciana cubana revela su sufrimiento en la Isla
Un video difundido en redes sociales expuso el testimonio de una anciana cubana que asegura pasar hambre pese a recibir una pensión estatal de poco más de 3.000 pesos mensuales. La grabación, publicada por la página URSS Noticias, muestra a la mujer en la vía pública mientras critica la situación económica que enfrenta la población más vulnerable en Cuba.
Al ser consultada sobre qué había comido la noche anterior, la anciana evitó responder de forma directa y describió la realidad del país como “catastrófica”. Según dijo, el pueblo vive entre “miseria, necesidad y hambre”, mientras los ingresos de los jubilados resultan insuficientes para cubrir alimentos básicos.
La mujer afirmó que su esposo padece una neoplasia en el colon y que la pensión no les alcanza para alimentarse ni atender otras necesidades. También reconoció que se ve obligada a pedir limosna en la calle para conseguir comida.
Su caso resulta más impactante porque, según contó, es una profesional, ha recibido premios de poesía, pertenece a la Uneac y ha trabajado como declamadora. El testimonio vuelve a poner en evidencia la precariedad que golpea a muchos adultos mayores en la Isla, atrapados entre pensiones devaluadas, escasez de alimentos y falta de protección social real.