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Cuba enfrenta la temporada ciclónica 2026 con un 40% de probabilidad de ser golpeada por un huracán

Los modelos meteorológicos indican una probabilidad creciente de que un nuevo evento El Niño comience entre junio y julio
Más de 16 mil viviendas resultaron afectadas por el huracán Melissa en el oriente de Cuba
Comunidades enteras del oriente del país siguen sin recuperarse del huracán Melissa. Las infraestructuras dañadas no han sido reconstruidas. (Foto © Lázaro Manuel Alonso – Facebook)

El Instituto de Meteorología de Cuba publicó este miércoles su pronóstico para la temporada ciclónica 2026, que se extiende del 1 de junio al 30 de noviembre. Las condiciones oceánicas y atmosféricas apuntan a una temporada menos activa que el promedio histórico.

Sin embargo, la probabilidad de que Cuba sea afectada por al menos un huracán se sitúa en un 40%. Para una isla que aún no ha terminado de recuperarse del huracán Melissa, ese porcentaje no es un dato menor.

Qué dice el pronóstico para Cuba

Las condiciones que regulan la actividad ciclónica en el Atlántico Norte, el golfo de México y el mar Caribe favorecen este año una temporada contenida. La temperatura superficial del mar en la franja tropical del Atlántico Norte ha registrado un enfriamiento en las últimas semanas.

Esto no favorece la formación intensiva de ciclones. Sin embargo, se observan anomalías cálidas en el mar Caribe que podrían cambiar ese panorama entre agosto y octubre.

El factor determinante será el desarrollo del fenómeno El Niño. Los modelos meteorológicos indican una probabilidad creciente de que un nuevo evento El Niño comience entre junio y julio y se prolongue hasta finales de año.

Si ese evento es moderado o fuerte, reduciría la actividad ciclónica en la región atlántica. Si es ligero, el efecto sobre la temporada sería mínimo.

Cifras favorables para Cuba

En cifras concretas, el Instituto de Meteorología pronostica la formación de once ciclones tropicales en toda la cuenca del Atlántico Norte durante 2026. De ellos, cinco podrían alcanzar categoría de huracán y dos convertirse en huracanes de gran intensidad. La distribución geográfica prevista es de ocho ciclones en el área oceánica del Atlántico, dos en el mar Caribe y uno en el golfo de México.

La probabilidad de que se origine e intensifique al menos un huracán en el Caribe es alta, con un 65%. La probabilidad de que un ciclón de procedencia atlántica penetre en el Caribe es moderada, con un 40%. Y la probabilidad de que Cuba sea afectada directamente por al menos un huracán es también del 40%.

Una isla sin margen de error

Ese 40% llega en un momento en que Cuba no está en condiciones de enfrentar otro desastre de gran escala. El huracán Melissa golpeó las provincias de Guantánamo, Granma, Holguín y Santiago de Cuba el 29 de octubre de 2025.

Meses después, comunidades enteras del oriente del país siguen sin recuperarse. Las infraestructuras dañadas no han sido reconstruidas. Los apagones que superan las 20 horas diarias limitan la capacidad de respuesta de cualquier sistema de emergencia.

Los hospitales operan con recursos mínimos. Y el sistema eléctrico nacional, que colapsa con frecuencia en condiciones normales, sería incapaz de sostener las operaciones de rescate que exige un desastre de gran magnitud. Cuba tiene menos de un mes para prepararse ante lo que pueda ocurrir en esta temporada ciclónica.

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