ESPECIAL CUBACEL: Manda 20 CUC y en Cuba reciben 50 CUC
Encuéntranos en

PERIÓDICO CUBANO

La Habana:el laboratorio musical de todos los ritmos (+VIDEO)

Farándula

La Habana:el laboratorio musical de todos los ritmos (+VIDEO)

En la isla hay conciertos casi a diario, donde se derrocha talento y energía, interpretados por artistas de todos los géneros, ritmos con los que buscan su libertad de expresión

Laboratorio sonoro de todos los ritmos

Las fusiones de raíces afrocubanas es lo que predomina en los ritmos musicales que se bailan en Cuba (YOUTUBE)

Son, jazz, trova, salsa rock, rap o reguetón suenan en las salidas de noche de La Habana, convertida en un laboratorio sonoro de todos los ritmos. Manda la fusión, las raíces afrocubanas y la nostalgia de artistas como Benny Moré, señala en un amplio reportaje del El País. 

El pianista Robert Carcassés, líder de Interactivo, una banda creada para fusionar géneros, es uno de los promotores culturales de La Habana. Por su grupo han pasado artistas con una importante proyección como Cimafunk, el cantante del momento en Cuba, Erick Iglesias (Pinar del Río, 1989).

“Terapia”, su primer disco, más que hablar del nuevo periodo especial que todos dicen que se avecina, anima a la gente al baile usando un lenguaje inclusivo. “Es algo instintivo. Nosotros pasamos situaciones diferentes, los cubanos no tenemos cosas, pero nuestra personalidad está en una manera de relacionarse, una sensibilidad, una cosa sexual que no tiene que ver con el acto, pero que activa el diálogo y propicia el acercamiento”, dice.

La percusionista Brenda Navarrete, imprescindible en las fiestas de rumba y tambor. Canta y baila y hay que verla golpeando batallas y turbadora. Mientras gira su primer disco “Mi Mundo”, sueña con armar una orquesta de mujeres.

“El sistema educativo musical cubano es el mejor del mundo, pero luego aparecen no saber qué hacer con toda esa riqueza artística. Tienes la herramienta pero luego no le das salida. Todo ese talento, esa energía y ese rollo con pasta puede ser un Ferrari sin frenos”. manifiesta.  

Alain Pérez, el que fuera bajista de Paco de Lucía, llena de ritmo las noches de “El Sauce”, en el barrio de Miramar, armado de un bastón, como su adorado Benny Moré. Vivió 20 años codeándose con flamencos como Enrique Morente, Niño Josele o Diego El Cigala, pero regresó a Cuba después de la muerte del guitarrista para repensar su carrera.

Encontró la solución volviendo a sus raíces guajiras con ecos del son, la música que sonaba cuando era niño en las parrandas de Trinidad y Cienfuegos, donde vivió desde los 9 años estudiando música en un conservatorio. 

“Valoro lo que hice en España, llevo a Paco (de Lucía) tatuado en el corazón, me dio una visión nueva para regresar a Cuba con otras perspectivas. Ahora he perdido la intimidad del instrumentista, pero he ganado la fuerza de la canción que te lleva a la eternidad”, comenta. 

Cuba es una isla de música y el público paga por escucharla. El grupo “Interactivo” en el teatro Bertolt Brecht se presenta los miércoles, durante dos horas de descarga, tiempo en el que los músicos hacen gala de sus habilidades con sus instrumentos. 

El reguetón se extiende como la pólvora entre los jóvenes, como Leni, un taxista de 23 años, que canta “mi novia es una peleona, peleona, siempre que discutimos terminamos bien, porque yo le gusto y ella a mi también. Se la pasa discutiendo a toda hora y no sabe cuándo parar”. 

Cinco siglos después de la creación de La Habana, toda esa fusión cultura se ha globalizado bajo la etiqueta de música latina, y en el circuito mundial lo latino arrasa por encima de lo anglo.

Los cubanos representan en la música lo que brasileños y argentinos en el fútbol. ¿A quién no le gusta una buena salsa? Suena en Sídney o en Estocolmo, seguro que a la trompeta o a la batería hay un cubano que abandonó la isla en busca del futuro.Si hay algo que funciona en Cuba es la música. 

Hay conciertos casi a diario en locales donde se derrocha talento y energía, interpretados por artistas formados durante generaciones en las escuelas de música donde prima la disciplina soviética. 

Luego del decreto 349, que controla los contenidos artísticos: una excusa para la censura, aunque el Gobierno se defiende argumentando que solo trata de limitar el mal gusto y el sexismo de esa música descarada y explícita que se daba y se distribuye en las redes.

“Estalinismo puro que afecta a todos los artistas”, dice un músico que cita como ejemplo la represión del hip-hop y los problemas del grupo Los Aldeanos, con Silvito (hijo de Silvio Rodríguez) a la cabeza. 

La rapera Telmary, la primera en su estilo en la isla, califica de esa época como e verdadero periodismo urbano. “Sus versos narraban lo que la prensa oficial no publicaba. “Era un movimiento tan fértil que crearon una agencia de rap, un dato curioso puesto que no existe agencia de son; luego los raperos se pasaron al reguetón, ganaban más dinero y no tenían que lidiar con la censura”, expresó. 

Telmary iba para periodista, pero se enganchó a la música casi por casualidad. “En una fiesta de Los Carpinteros se perdieron unos espejuelos, y yo, micrófono en mano y un amigo disc jockey que ponía música electrónica, animé a la concurrencia a buscarlos”. Al día siguiente, sus amigos la convencieron para seguir haciendo poesía con música de fondo”. 

Los cubanos llevan ya tiempo resolviendo con ingenio sus carencias. El directo y las fiestas privadas permiten que los artistas generen ingresos adicionales. 

Suscríbete GRATIS para recibir noticias

Click para comentar

Comenta esta noticia

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

To Top