
El creador de contenido Edmundo Dantés Junior informó hace unas horas sobre el descarrilamiento del tren número 13, que cubría la ruta Santiago de Cuba-La Habana y transportaba a unas 900 personas entre pasajeros y tripulación.
El accidente ocurrió en la noche de este martes en el kilómetro 669 de la vía central, cerca del poblado de Omaja, en el municipio tunero de Majibacoa.
Aunque no se reportaron lesionados, el hecho volvió a poner bajo atención pública el estado del sistema ferroviario cubano y las condiciones de la infraestructura del país.
Según los datos divulgados por autoridades locales y medios oficiales, el convoy salió de la vía mientras avanzaba por un tramo ferroviario del oriente cubano. Tras conocerse el incidente, dirigentes del territorio, junto con equipos de rescate y especialistas del sector ferroviario, acudieron al lugar para coordinar la evacuación de los viajeros y asegurar la zona.
Las autoridades señalaron que todos los ocupantes fueron evacuados sin daños físicos. “No se reportan lesionados”, indicaron fuentes vinculadas al operativo de emergencia.
También explicaron que técnicos del sistema ferroviario comenzaron una evaluación para determinar las afectaciones materiales y esclarecer las causas del siniestro.
El descarrilamiento obligó a desplegar recursos logísticos y personal de distintas instituciones estatales. Equipos de rescate, trabajadores del ferrocarril y funcionarios del Gobierno local participaron en las labores de atención a los pasajeros. Mientras tanto, las investigaciones continúan abiertas y, hasta el momento, no se han ofrecido detalles oficiales sobre posibles fallas mecánicas, problemas en la vía o errores operativos.
La situación generó reacciones entre los internautas, especialmente por el deterioro acumulado del transporte ferroviario nacional. En redes sociales, varios usuarios expresaron preocupación por las condiciones técnicas de los trenes y las vías férreas. Algunos comentarios destacaron que el desenlace pudo haber sido más grave debido a la cantidad de personas que viajaban en el convoy.
“Gracias a Dios no hubo muertos ni heridos”, escribió un internauta tras difundirse la noticia. Otro usuario comentó: “Cada vez que alguien se monta en un tren en Cuba, va con miedo por el estado de todo”. También aparecieron mensajes que cuestionaron la falta de inversiones sostenidas en infraestructura y mantenimiento.
El transporte ferroviario en Cuba enfrenta desde hace años dificultades marcadas por averías, retrasos, escasez de piezas y problemas técnicos. Aunque el Gobierno ha anunciado programas de recuperación y modernización, numerosos pasajeros continúan denunciando interrupciones frecuentes y condiciones precarias en varias rutas nacionales.
Hasta el cierre de esta información, las autoridades mantenían el control del área afectada y trabajaban para restablecer la circulación ferroviaria. Los especialistas también continuaban las inspecciones técnicas que permitirán definir qué provocó la salida de la vía del tren Santiago de Cuba-La Habana.

