
La activista conservadora Laura Loomer, figura cercana al entorno político de Donald Trump, volvió a provocar especulaciones sobre Cuba en sus redes sociales.
Tal y como hizo en marzo pasado, ahora el 15 de mayo publicó en su cuenta de X que “Cuba está a punto de ser liberada”. El mensaje, difundido a las 9:47 a.m., alcanzó más de 100.000 visualizaciones en poco más de tres horas y reactivó el debate entre sectores de la diáspora cubana sobre posibles movimientos de Washington frente al régimen de La Habana.
La frase fue breve, pero tuvo impacto por el historial reciente de Loomer y por el contexto político en que apareció. Su cuenta en X reúne a casi dos millones de seguidores, lo que amplificó de inmediato una declaración sin detalles, sin fecha concreta y sin documentos que la respaldaran.
Aun así, el mensaje generó atención por la cercanía de la activista con sectores del trumpismo y por sus antecedentes al anticipar temas que luego entraron en la conversación pública republicana.
En marzo pasado, Loomer ya había afirmado que “Cuba sería la siguiente”, una expresión que después fue repetida varias veces por el propio Trump. Aquella declaración también abrió interrogantes sobre una posible estrategia de presión contra el castrismo, aunque nunca se ofreció un calendario oficial ni una explicación concreta sobre el alcance de esa frase.
La activista también había escrito en otra ocasión que EEUU tomaría el control de la economía cubana en un plazo de 30 días. Entonces aseguró que la información procedía de una “fuente de alto nivel” en la Casa Blanca, pero no presentó pruebas ni detalles verificables.
El plazo mencionado no se cumplió, lo que obliga a tomar sus nuevas afirmaciones con cautela, pese al eco que generan en redes sociales.
Visita a Cuba del director de la CIA
El nuevo mensaje del 15 de mayo llegó un día después de la visita a La Habana del director de la CIA, John Ratcliffe.
Según esas versiones, el jefe de inteligencia estadounidense viajó a la capital cubana para abrir un canal directo con altos funcionarios del aparato de seguridad del régimen, en medio de una crisis energética marcada por apagones, protestas y temor a un estallido social.
Los reportes citados señalan que Ratcliffe se reunió con representantes del Ministerio del Interior, el ministro Lázaro Álvarez Casas, el jefe de inteligencia y Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, conocido como “El Cangrejo”.
De acuerdo con la versión atribuida a La Habana, la visita habría sido solicitada por Washington y aprobada por la cúpula del régimen cubano.
El mensaje atribuido a Ratcliffe habría sido que la administración Trump está dispuesta a dialogar sobre temas económicos y de seguridad, pero solo si Cuba acepta “cambios fundamentales”.
También se le atribuye la advertencia de que la ventana de diálogo “no será eterna”. En el contexto cubano, esa formulación apunta a una presión directa sobre una estructura de poder debilitada por la crisis interna.
La visita, sin embargo, resulta políticamente contradictoria para La Habana. Ratcliffe tuvo un papel central en la operación de captura del dictador venezolano Nicolás Maduro. Ese 3 de enero en Caracas murieron 32 cubanos de los muchos militares que envió el régimen para cuidar a su aliado chavista.
El régimen, que calificó a esos fallecidos como héroes, ahora habría recibido al jefe de la agencia estadounidense en plena tensión regional.
¿Quién es Laura Loomer?
Laura Loomer es una activista política de extrema derecha en EEUU, conocida por sus posturas radicales, declaraciones incendiarias y teorías conspirativas.
Nació el 21 de mayo de 1993 en Tucson, Arizona, y comenzó su carrera vinculada a Project Veritas, organización conservadora identificada por el uso de tácticas encubiertas y grabaciones secretas para denunciar presuntas irregularidades de figuras de izquierda.
Con el tiempo, Loomer ganó notoriedad dentro del Partido Republicano y se acercó al círculo político de Trump, aunque no ocupa un cargo oficial en la Casa Blanca.
Su influencia se asocia a su presencia en redes sociales y a su capacidad para movilizar al sector más duro del republicanismo. En 2025, sus ataques contra funcionarios del Consejo de Seguridad Nacional fueron vinculados a despidos dentro de la administración Trump, lo que reforzó su perfil como una figura polémica, influyente y disruptiva.


