
Un grupo de científicos cubanos habría descubierto cómo refinar el crudo pesado y con alto contenido de azufre que se extrae de los yacimientos locales.
Según una presentación ante el gobernante Miguel Díaz-Canel, se trata de una tecnología de termoconversión desarrollada por el Centro de Investigaciones del Petróleo (Ceinpet), adscrito a CUPET.
¿Cómo funciona la tecnología de termoconversión?
La tecnología de termoconversión se basa en calentar el crudo pesado y extrapesado para modificar sus propiedades y reducir su viscosidad, una característica crítica que dificulta su transporte y procesamiento.
Según los especialistas, el principal objetivo de esta innovación es disminuir la viscosidad sin depender de la nafta, un derivado del petróleo importado que ha sido crucial en este proceso, pero cuya compra a proveedores internacionales es casi imposible actualmente.
De acuerdo con Díaz-Canel, la propuesta del Consejo Nacional de Innovación ha superado un “tabú” que limitaba el uso de este petróleo solo a termoeléctricas.
Sin embargo, el anuncio deja muchas preguntas sin respuesta sobre su efectividad real y los plazos para su implementación masiva.
Este cambio tecnológico dependerá de la capacidad de producir en masa estos nuevos procesos sin comprometer aún más la ya débil infraestructura del país.
El gobierno anunció que un plan piloto se iniciará en la refinería Sergio Soto, ubicada en Cabaiguán, Sancti Spíritus. Ese será el primer paso hacia la implementación de esta tecnología.
CUPET eligió esta instalación por su experiencia en el procesamiento de crudo nacional desde 2010, además de las facilidades que ofrece en cuanto a recursos como agua, vapor y electricidad.
Sin embargo, lo que se presenta como un avance importante sigue siendo una prueba piloto, cuyo impacto dependerá de los datos de ingeniería que se obtengan para evaluar su viabilidad a gran escala.
La falta de fechas claras para la expansión de esta tecnología deja la sensación de que, aunque el proyecto se presenta como una solución a corto plazo, aún faltan muchos pasos para que pueda implementarse de manera efectiva.
La producción diaria de crudo en Cuba se sitúa entre 30.500 y 40.000 barriles, cubriendo apenas el 40% de demanda nacional que es de alrededor de 110.000 barriles.
La segunda etapa del proyecto se enfocará en utilizar lateritas cubanas como catalizadores para reducir el contenido de azufre en el crudo. Esta etapa se considera crucial, ya que el alto contenido de azufre en el crudo cubano no solo afecta la calidad del petróleo, sino que también incrementa los costos ambientales e industriales.
Los especialistas también reportaron una prueba en la refinería Hermanos Díaz, en Santiago de Cuba, donde se procesó un crudo nacional de menor viscosidad. El resultado de la corrida experimental permitió obtener diésel comercializable, nafta para reducir la viscosidad y fuel que podría destinarse a la industria energética o al níquel.
El entusiasmo oficial versus la realidad de la crisis energética
A pesar de los logros presentados, el entusiasmo oficial choca con la realidad cotidiana que enfrenta la población cubana. El país sigue sufriendo apagones frecuentes, escasez de combustible y un sistema de transporte paralizado.
La economía cubana continúa siendo una de las más afectadas por la escasez de recursos, y la dependencia de importaciones solo agrava la situación.