
La ida y regreso de la escuela para tres niñas representa un riesgo al tener que cruzar el río Mayarí para llegar a sus destinos. Las menores, y la población en general, no cuentan con un puente edificado para pasar sobre este cuerpo de agua, en lugar de ello, se usa el tronco de un árbol caído.
La publicación fue compartida por el usuario Yamil Sánchez Aguilar, quien describió a las menores como “tres princesas” y agradeció a un joven que aparece ayudándolas a cruzar. Sin embargo, más allá del gesto solidario, las imágenes muestran una realidad mucho más grave: niñas obligadas a poner en peligro su integridad física para acceder a la educación.
En el video se puede apreciar cómo una de ellas avanza con cuidado sobre el tronco hacia la otra orilla, mientras las otras dos esperan su turno en una zona de tierra, rodeadas de vegetación y aguas oscuras.
El cruce no puede verse como una imagen pintoresca ni como una muestra de “aventura” infantil. Cada paso sobre ese tronco implica el riesgo de una caída, una lesión o una tragedia mayor, especialmente si el río crece por lluvias o si la madera se vuelve resbaladiza.
La ayuda de un vecino o de un joven de la comunidad no sustituye la responsabilidad del Estado de garantizar caminos seguros, puentes funcionales y condiciones mínimas para que los estudiantes puedan llegar a sus centros escolares sin exponerse a accidentes.
El peligro de estos cruces quedó demostrado de forma trágica el 22 de octubre de 2025. Ese día, dos niñas de 11 años, Yaima Sotomayor Ramos y Yeiniel Tamayo Cedeño, alumnas de la Escuela Secundaria Básica en el Campo “Frank País García”, murieron ahogadas tras ser arrastradas por la corriente del río Mayarí.
En julio de 2024, un video difundido en redes sociales mostró a estudiantes de la escuela primaria “Raúl Gómez García”, en el municipio de Cueto, atravesando el río Salado con el agua a la altura de la cintura.
Desde 2020, después del impacto del huracán Eta, niños de la escuela básica “Frank País” debían cruzar a pie el río Mayarí Arriba por falta de una vía segura. En enero de 2025, el Ministerio de Educación de Holguín reconoció la existencia de “dificultades logísticas”, pero no anunció una respuesta concreta.
Otra comunidad enfrentaba una situación similar. La ausencia de un puente sobre el río Camarones, en Cacocum, mantenía incomunicados a más de 200 residentes. Entre los perjudicados estaban varios alumnos, que dejaban de asistir a clases cuando el aumento del caudal hacía imposible el paso.