
El joven diácono Maikel Gómez expresó una emotiva homilía por motivo de la navidad en la parroquia de San Juan Bosco en La Habana abordando la importancia de una Cuba unida, en donde se respeten los derechos y haya nuevos pensamientos, solo mecánicos o rutinarios.
El religiosos comentó que tal como Jesús llegó aquella noche a Belén, también llega a una Cuba desgarrada en medio de tristeza, incertidumbres, pobreza, dolores y una pandemia que ha cobrado la vida de muchos.
“Llega como respuesta al grito desesperado de un pueblo que como Israel camina en un desierto guiado por otros que no quieren ver la luz y se aferran a ideas caducas ya desfasadas. Llega para otorgarnos la libertad de los hijos de Dios, que no puede ser jamás coaccionada, ni mucho menos condicionada”, indicó el religioso.
El diácono citó al maestro Don José de la Luz y Caballero señalando que se tiene que renunciar a formar hombres puramente mecánicos y rutinarios para ahora fundar una legión de pensadores que tengan la capacidad de reflexionar sobre la diferentes cuestiones de la existencia y problemas sociales.
Gómez comentó que el nacimiento de Jesucristo una vez más hace eco de la necesidad del amor de Dios que en algún momento se trató de borrar de las mentes cubanas pero aún siguen latiendo pese a una iglesia diezmada, amenazada e intimidada.
“Nuestra sociedad hoy necesita el toque del amor, de un amor que una y no que desuna, un amor que integre y no que separe, no podemos, no tenemos el derecho de decir que nuestras calles son para unos o para otros, nuestras calles son de todos, de todos los que nacimos aquí, estemos o no”, expresó Gómez.
El diácono comentó que es hora de sanar corazones y ver a la persona de a lado como un hermano, no como un enemigo.
En su mensaje también dijo que no se puede avanzar si siguen levantando los muros que derribó Cristo, además de que se necesita transformar el pensamiento para cambiar la sociedad fundamentándose en el amor, la comprensión y la solidaridad entre todos los cubanos.
“Cuba tu esperanza es el Señor, Cuba dobla tus rodillas ante el nombre sobre todo nombre, Cristo luz de las naciones hoy viene a tu corazón, Nuestra Madre de la Caridad nos ofrece en su mano a Cristo su hijo nuestro salvador, escuchemos su voz y dejémonos que nos ame con su amor”, manifestó el diácono.

