
El gobierno comunista permitirá la visita a Cuba de agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos para indagar sobre el incidente mortal ocurrido frente a las costas de Villa Clara.
El pasado 24 de febrero, una lancha con cubanoamericanos procedentes de la Florida tuvo un intercambio de disparos con las Tropas Guardafronteras en aguas territoriales cubanas. Como resultado, murieron 5 de los 10 tripulantes de la lancha. El suceso ha generado controversia y alimentado especulaciones sobre el trasfondo de los hechos.
Miguel Díaz-Canel informó sobre la visita del FBI en el marco del anuncio sobre el reconocimiento oficial de las conversaciones con EEUU, donde al parecer el régimen cubano ha comenzado a ceder ante las exigencias de Donald Trump.
⚠️⚠️#Ahora. Díaz-Canel afirma que espera una visita del FBI para investigar sobre la lancha acribillada en Villa Clara.
Dice que todos declararon que fueron ellos los primeros en disparar. pic.twitter.com/g2P8wZSXRD
— Mag Jorge Castro🇨🇺 (@MagJorgeCastro) March 13, 2026
Ha liberado presos, anunciado medidas para que los exiliados puedan participar en la economía cubana y ahora permite la entrada del FBI en Cuba.
Para algunos, la entrada del FBI es un avance hacia una mayor apertura, mientras que para otros, es una maniobra para reforzar la narrativa oficial de que Cuba está siendo atacada por elementos terroristas organizados desde el exilio.
El mandatario estadounidense ha dicho en las últimas semanas que espera llegar a un acuerdo con Cuba mediante una “toma amistosa”.
El tiroteo en la costa de Villa Clara
El tiroteo, ocurrido a las 7:00 a.m. del día del incidente, involucró a una lancha identificada inicialmente con la matrícula FL7726SH. Según la versión oficial, las Tropas Guardafronteras cubanas abrieron fuego contra la embarcación, después de que los tripulantes dispararan primero.
El relato asegura que los ocupantes de la lancha, diez cubanoamericanos, eran supuestos terroristas que intentaban infiltrarse en Cuba con el fin de desestabilizar el orden y derrocar la Revolución.
La versión oficial también sostiene que los tripulantes abrieron fuego contra las autoridades cubanas, hiriendo al capitán de las Tropas Guardafronteras. La respuesta de las fuerzas cubanas fue inmediata, resultando en tres muertos en el lugar y siete heridos más entre los ocupantes de la lancha.
El régimen cubano presentó una gran cantidad de armamento que, supuestamente, pertenecía a los ocupantes de la lancha interceptada. Según los informes oficiales, se incautaron 134 cargadores, 12.846 municiones de distintos calibres, fusiles de asalto, pistolas, cuchillos de comando, un dron con cámaras y una planta eléctrica portátil.
Sin embargo, muchos críticos del régimen han señalado que la versión oficial parece exagerada, considerando el tamaño reducido de la lancha y la cantidad de armamento que supuestamente llevaba.
Esos mercenarios cayeron como las atrevidas avionetas de Basulto en 1996. Bien merecido se lo tienen.